Colombia necesita construir una senda de desarrollo económico y social, que implique la creación de espacios para la manifestación de las minorías y de los grupos que de una u otra forma han sido víctimas de algún tipo de exclusión.
El programa Familias en Acción viabiliza la inclusión social desde dos flancos. Primero: la iniciativa está concebida como un mecanismo para formar capital humano en las familias que se encuentran en extrema pobreza, complementando el ingreso del hogar para apoyar la permanencia de los niños y las niñas en el sistema educativo, su nutrición y desarrollo integral. La política es inclusiva en tanto permite que los hogares de nivel 1 del Sisbén, población desplazada y comunidades indígenas, con menores de 18 años, obtengan una asistencia del Estado que les posibilite romper con los ciclos repetitivos de pobreza; se espera una reducción en la deserción escolar y en la desnutrición infantil, ambos elementos formarán capital humano, lo que aumentará a largo plazo los ingresos futuros de las familias beneficiarias.
Segundo: son componentes esenciales del programa las madres de familia y las 'madres líderes'. Familias en Acción es inclusiva al reconocer la importancia de las madres en la administración y distribución adecuada de los recursos que se destina para educación y alimentación. El subsidio nutricional y escolar es otorgado a las madres, quienes juegan un papel de agentes corresponsables en el cumplimiento de los compromisos para mantenerlo; en educación, ellas deben garantizar la no inasistencia injustificada. En salud, deben cumplir el 100 por ciento de las citas de los menores a los controles de crecimiento y desarrollo.
La madre líder es una figura de enlace entre las madres beneficiarias y los funcionarios del programa; entre sus capacidades se cuenta la sensibilidad, el poder de convocatoria y la solidaridad. Con Familias en Acción, ella adquiere la experiencia para trascender los límites del programa, convirtiéndose en líder comunitaria que abre espacios para la organización de las poblaciones en los municipios más apartados.
Familias en Acción ha contribuido al incremento de las ayudas, especialmente en alimentación. Los impactos se observaron en los niños y niñas más pequeños (24 a 47 meses), el consumo de leche aumentó en 0,96 días, pescado en 0,76 días y granos en 0,75 días. En los infantes (48 a 84 meses) el aumento se dio en granos (0,67 días) e hígado (0,09 días). La asistencia escolar creció 3 por ciento en niños entre 7 y 12 años, 8 y 9 por ciento en los adolescentes, además, se incrementó el número de entidades que ofrecen secundaria; en la zona urbana entre 5,12 y 4,97 puntos y lo rural entre 7,21 y 7,67.
La facultad de la mujer para sentir y vivir la realidad del país desde una perspectiva maternal es un capital para ejecutar políticas de alto impacto social. Esperemos que en los próximos años se tenga en cuenta la eficiencia con que las madres han participado en Familias en Acción, para que a las colombianas se les invite a ejecutar otras importantes iniciativas del Estado.
ricardorojas270@yahoo.com
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