Que Asia está liderando la recuperación mundial es una frase que se escucha cada vez, con más frecuencia, y esta semana quien la pronuncio fue el coreano Jong-Wha Lee, jefe economista del Banco de Desarrollo Asiático.
Seis meses después de haber publicado sus proyecciones para el 2009, el banco revisó sus indicadores y aumentó en medio punto el crecimiento esperado en los países asiáticos en desarrollo, de 3,4 a 3,9 por ciento. La proyección para el 2010 también fue elevada del 6 al 6,4 por ciento.
Naturalmente, que lo que está impulsando a la región es el desempeño de China. Después de caer en el primer trimestre del año a su nivel más bajo en las últimas dos décadas, la economía china reaccionó en el segundo trimestre y se espera que el crecimiento total para el 2009 sea de 8,2 por ciento y de 8,9 por ciento en el 2010. Es un aumento muy inferior al 13 por ciento registrado antes de la crisis, pero mucho más alto que el que se cree tendrán Estados Unidos, Europa y Japón.
Para el doctor Lee, la recuperación asiática -y en particular la de los países al este y el sur del continente- está ligada al mantenimiento de los paquetes de estímulo fiscal implementados por varios gobiernos de la región.
En el caso chino, la política fiscal dictada por Beijing ha resultado en una enorme expansión del crédito. "Los bancos están prestando a manos llenas", me dijo esta semana un constructor de Hong Kong, quien en los últimos tiempos ha visto movimientos en el mercado de finca raíz de la isla, cuyo origen sólo pueden ser dineros venidos del continente.
Las inversiones gubernamentales en agricultura, infraestructura y proyectos relacionados con la seguridad social y la salud también han aumentado dramáticamente, mientras que la producción industrial ha empezado a cobrar fuerza, luego de la caída de fines del año pasado y comienzos del actual.
El ADB es optimista también sobre el desempeño de India, que debe crecer alrededor del 6 por ciento, al igual que sobre Vietnam e Indonesia, que crecerán alrededor del 4,7 y 4,3 por ciento respectivamente. Los puntos negros en la región serán Taiwán y Singapur, que caerán un 5 por ciento y Hong Kong, que según todo indica tendrá un retroceso del 4 por ciento.
La falta de consistencia en la capacidad de reacción de las economías asiáticas muestra la fragilidad fundamental que aqueja a la región. Asia no causó esta crisis global, pero tampoco será capaz de salir de ella por sus propios medios, porque depende en gran parte de la recuperación del resto del mundo. "Asia necesita la demanda global", lo resumió el doctor Lee. Si esa demanda llegará antes de que los países asiáticos tengan que empezar a desmontar los estímulos fiscales, es algo que está por verse.
En todo caso, la conclusión del ADB es que Asia ha resultado ser más resistente de lo que se creía y esas son buenas noticias para todo el mundo.
¿Qué significa para Latinoamérica que China e India empiecen a salir de la crisis? En su propósito de abrir nuevos mercados para sus productos y asegurarse los recursos naturales que alimenten su crecimiento, las naciones asiáticas seguirán mirando con atención a Latinoamérica. Lo malo será el aumento en el precio del petróleo.
adrilarotta@yahoo.com
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