La violencia contra las mujeres y niñas es una grave vulneración a sus derechos humanos y libertades fundamentales. Genera una preocupación especial las consecuencias en las niñas, no sólo por el doloroso daño que cada una experimenta, sino por una forma violenta y discriminatoria de relacionarnos, que seguimos validando como la única opción en el largo plazo.
Colombia no es ajena a esta realidad. Cifras oficiales señalan que en el 2007, 9 de cada 10 mujeres fueron víctimas de violencia doméstica, y cada hora por lo menos 20 niñas fueron víctimas de maltrato infantil. A diario, 3 mujeres y niñas son asesinadas por diferentes motivos y 100 mujeres y jóvenes son golpeadas físicamente por su pareja. Paradójicamente, el domingo es el día en que las mujeres y niñas tienen mayor probabilidad de ser víctimas de algún tipo de violencia.
Las mujeres entre los 15 y 45 años tienen mayor probabilidad de morir a manos de su compañero sentimental u otra persona a través de un acto violento, que de cualquier enfermedad. Es importante señalar, que detrás de estas cifras impactantes, la severidad del daño causado por este atropello en cada una de las mujeres y niñas, implica un compromiso de actuar de manera inmediata.
A pesar de los avances del país en el tema, como la aprobación de la Ley 1257 de 2008 orientada a la sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación a las mujeres, el camino de la garantía efectiva del derecho de las mujeres y niñas a estar protegidas, es aún largo.
En especial, para lograr cambios efectivos en una cultura que alberga la discriminación, la forma violenta para resolver asuntos cotidianos, el ejercicio abusivo del poder y la invisibilización de las niñas como una población doblemente vulnerada por su condición de género y edad.
De esta forma, la campaña 'Ni con el pétalo de una rosa', liderada por Casa Ensamble y Plan, logra impactar en la percepción y comprensión de los diversos sectores sociales en torno a la problemática de la violencia hacia las mujeres y niñas, utilizando como principales herramientas el arte, la pedagogía, los sistemas alternativos de comunicación y la asistencia técnica a las instituciones para responder al número de denuncias y atención integral.
La primera muestra de dicha campaña llamada 'Mimesis del cuerpo', logró a través de pequeñas muñecas, intervenidas artísticamente por expertos plásticos y mujeres y niñas de las comunidades en Cartagena y Chocó, poner en las agendas cotidianas de Bogotá que dicha violencia no es un mito, y que definidamente es injustificable. En estas muñecas las mujeres reflejaron sus propias historias de vida.
Segunda muestra 'Cuerpo y castigo', que se abrirá en agosto, es una nueva invitación a hablar de que esta violencia existe, que se puede prevenir y que no se debe tolerar. En esta ocasión será la fotografía e instalaciones artísticas el ámbito desde el cual, es posible pensar en una transformación.
Para lograr una ciudad sin violencia contra mujeres y niñas es un compromiso de todos. Invitamos a retomar el viejo adagio 'Ni con el pétalo de una rosa'.
*Columna de la Fundación Buen Gobierno.
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