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Columna / Preparándonos para el cambio de gobierno

Publicado el 02-07-09

Si se tratara de anteponer el interés general y hacer las cosas como lo exige la contemporaneidad, que algunos denominan la sociedad del conocimiento, la nueva propuesta de gobierno que requiere Colombia debe resultar de:
- Una concepción sistémica del desarrollo nacional.
- Un análisis del entorno y de las características de la estructura interna de la nación.
- Una visión estratégica de las intervenciones que hay que realizar.

Dicha propuesta debe ser ampliamente discutida, y es necesario que sea la consecuencia del mejor consenso posible. Por ello, su preparación y su ejecución tendrán que comprometer el esfuerzo colectivo de un numeroso grupo de compatriotas, conocedores de los diferentes y complejos temas que la conformarían.

Con respecto a la nación concebida como un sistema y su desarrollo como el objetivo superior buscado, es claro que resulta fundamental dotar a tal estructura de ciertos atributos cuya materialización haría posible el propósito señalado.

Cuatro serían los atributos deseados dentro de los ámbitos del desarrollo así concebido, cuya intersección permite identificar y ordenar los frentes a los que se tiene que apostar:
- La gobernabilidad, que no sólo es el buen gobierno, sino también la existencia de las condiciones que lo hacen posible.
- La competitividad, que supera lo que hay que hacer al interior de las firmas y que se refiere a la construcción de las plataformas sistémicas requeridas.
-La equidad y la integración social, como elementos básicos que harán posible el desarrollo humano y la cohesión de la nación.
- La organización territorial, que hace alusión a la forma como se ha ocupado el territorio y como se ha concebido y desplegado el Estado en él.

En relación con el contenido estratégico de la propuesta, resulta esencial que no se trate de hacer un listado inacabable e inabarcable de las tareas pendientes, una colección desordenada de las afugias cotidianas de nuestros compatriotas, sino que se identifiquen los elementos que permitirían estructurar el proyecto político que haga posible el desarrollo de la nación.

Se deben identificar algunas transversalidades esenciales, ciertos elementos comunes a los ámbitos señalados, para elaborar la propuesta que necesita Colombia.

Pero también es esencial tomar en consideración lo que acontece a nivel internacional, dado que de la evolución del ahora turbulento entorno dependen, en buena medida, las posibilidades de que el país logre una inserción dinámica en las corrientes del comercio mundial y reconstruya una imagen que acontecimientos recientes no han contribuido a mejorar.

En el mismo sentido, la 'asignatura pendiente' de los constituyentes de 1991, la reforma territorial, debe ser abordada sin más dilaciones. Hace mucho rato que las actuales dinámicas territoriales desbordaron los viejos contenedores político-administrativos, y que las entidades territoriales existentes se revelaron inadecuadas para el buen gobierno de la nación.

Por ello, es necesario fundamentar el conjunto de iniciativas contempladas en una visión de país, la cual debe ser también colectiva, de la que se desprenderán las estrategias y las principales acciones que permitirán desatar los nudos que obstaculizan el desarrollo, resolviendo los problemas más críticos y, a la vez, creando las condiciones para que se materialicen las inmensas potencialidades que tiene Colombia. Así se podrán sentar las bases para que transitemos el aplazado camino hacia la modernidad.

Sergio Bustamante Pérez / Consultor *Columna de la Fundación Buen Gobierno

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