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¡Sí, estamos blindados!

Publicado el 06-04-09

Esto es lo que se desprende de las últimas cifras sobre fuerza de trabajo recién divulgadas por el Dane.

Por cierto, algunos podrían argumentar lo contrario, y más bien recordar que el desempleo ha venido creciendo nuevamente en el mes de febrero. Su alza, sin embargo, ha sido marginal, del 12 al 12,5 por ciento y no representa un cambio estadísticamente significativo. Además, el desempleo y la tasa de desocupación no son los indicadores más adecuados para llevar a cabo un análisis acertado de la situación laboral. Esto, porque resultan afectados por las decisiones de participación de los individuos y no solo por el comportamiento de la economía. Mucho mejor indicador del estado del mercado de trabajo es el empleo y la tasa de ocupación. Veámoslos, entonces:

En los últimos tres meses la tasa de ocupación -la cual mide la probabilidad de un participante en el mercado laboral de conseguir empleo- se ha mantenido y en febrero de 2009 ha subido a 52,2 por ciento, respecto al 51,9 por ciento de hace un año. Siempre más colombianos consiguen un empleo, dado que la ocupación nacional se ha expandido siempre más aceleradamente en los últimos tres meses: a una tasa anual de +1,3 por ciento en diciembre pasado, de +2,1 por ciento en enero y de 2,3 por ciento en febrero. ¿No es eso extraordinario? Mientras en todo el mundo millones de personas pierden su puesto de trabajo y la crisis mundial se hace cada día más profunda, en Colombia hemos encontrado la fórmula para expandir el empleo en medio de grandísimas dificultades económicas. Pero, ¡no solo tenemos más empleos, sino que los que se han generado son de mejor calidad!
De hecho, el aumento de la ocupación ha sido acompañado por una radical caída del subempleo, en especial de aquel por competencias laborales e ingresos inadecuados. El dato de febrero registra una disminución de casi 300.000 subempleados subjetivos.

Será verdad tanta belleza? ¿O es que las cifras de las encuestas de hogares, no obstante los esfuerzos de la nueva administración del Dane, siguen presentando serios problemas? Evidentemente hay algo que no funciona en estas encuestas, y lo peor es que los investigadores no han todavía podido descubrir de qué se trata, ni el Dane ha podido proporcionar explicación satisfactoria alguna.

Mientras ello no se dé, deberemos darle la razón al Gobierno y reconocer que la crisis mundial no nos ha afectado y no hay motivos para alarmarnos.

Ahora bien, cuando profundizamos el examen de los datos arrojados por las encuestas de hogares nos surgen más preguntas que respuestas.

En el último trimestre 267.000 trabajadores asalariados han perdido su empleo, pero se han ocupado 540.000 trabajadores por cuenta propia y 67.000 trabajadores familiares sin remuneración.

¿Qué están haciendo todos estos trabajadores independientes si la producción nacional de bienes y servicios está disminuyendo?

¿Cómo ha podido el empleo industrial de las encuestas de hogares aumentar en casi un 4 por ciento, cuando los informes de la Andi y de la misma encuesta manufacturera del Dane registran estruendosas caídas de la producción industrial formal? ¿Qué venden los casi 200.000 nuevos trabajadores del comercio si es que los salarios reales de los colombianos están disminuyendo desde el año pasado?

Con indicaciones como éstas resulta bastante difícil hacer política laboral y económica.

obssegusoci@uexternado.edu.co 

Stefano Farné / Director Observatorio de la Seguridad Social, U. Externado

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