La profunda recesión en el mercado laboral -que sólo en Estados Unidos representa 3,6 millones puestos de trabajo desde diciembre de 2007, la mitad de ellos registrados en los tres meses posteriores a la caída de Lehman Brothers- ha dejado sentir su impacto también dentro de las juntas directivas en Estados Unidos y Colombia.
Un momento volátil por la enorme presión sobre los altos cargos y la actual crisis que invita constantemente a buscar nuevas alternativas, provocó que más de 60 empresas con acciones en bolsa cambien o destituyan a sus directores ejecutivos durante los últimos meses.
Empresas internacionales como Tyson Foods INC, una de las grandes compañías procesadoras de carnes y Borders Group Inc., han sido testigos presenciales del despido de sus directores y ejecutivos de algunas de sus corporaciones en lo que va del año.
Dick Evans, director ejecutivo de la compañía minera anglo-australiana Rio Tinto y el productor noruego de energía eléctrica, Norsk Hydro ASA, dejarían su cargo en los meses siguientes.
Queda claro entonces que el desfalco ocurrido como consecuencia de la economía de libre mercado dentro de Estados Unidos ha provocado en las grandes compañías internacionales una cantidad considerable de índices financieros deficientes y severas críticas por parte de los inversores. Frente a ello, los encargados para responder por los decrecientes resultados son los altos mandos ejecutivos, que se ven afectados por la pérdida de empleos al mismo tiempo que las acciones en la bolsa.
Desde nuestra perspectiva como compañía líder global en búsqueda de ejecutivos de alto nivel y servicios de consultoría, Heidrick & Struggles, la friccionada imagen del mercado laboral tanto norteamericano como latino sugiere un doble análisis.
Por un lado, en un momento de tan alta exigencia, los presidentes, miembros de juntas directivas y gerentes generales evidencian no estar preparados para la crisis, por lo tanto, la labor de las firmas buscadoras de altos mandos ejecutivos como, intensifican constantemente sus búsquedas de reemplazos en cargos de altos mandos, con la finalidad de hallar los miembros adecuados para estos tiempos.
Por otra parte, la culminación de una búsqueda en un momento tan caótico, deja por sentado que el ejecutivo indicado para afrontar estos tiempos, debe poseer un alto nivel estratégico, un profundo conocimiento de su trabajo y una trayectoria gerencial; es decir, todas las competencias de liderazgo necesarias para dirigir una compañía en situaciones de crisis.
En conclusión, la búsqueda de CEO y miembros de juntas directivas correctamente estructuradas, no deja de ser una preocupación para las grandes corporaciones en estos momentos de crisis. Es evidente que un equipo exitoso de directores ejecutivos obtendrá los mejores resultados si sus acciones están encaminadas a los objetivos de la compañía.
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