Durante su campaña política, el Alcalde actual pregonaba esta promesa como tantas otras que ha incumplido y que un año después empiezan a evidenciar que la ciudad se le salió de las manos, y empiezan a alimentar nuevamente la palabra revocatoria. Sin embargo, los pesimistas y egoístas que lo critican por la reforma del pico y placa, desconocen las verdaderas y brillantes motivaciones que le subyacen. Ante la crisis económica que ha presionado el desempleo aún con el salario actual, ¿qué mejor que comprarse un taxi y usufructuar el crecimiento de la demanda? Ante la vertiginosa caída de los precios de los usados, era necesario darles un empujoncito con una nueva oportunidad de venta a mejor precio para quienes tienen sus 'cacharritos' viejos. ¿Qué puede ser más rejuvenecedor que respirar el aire puro manejando una moto sin tener que pagar peajes, sin pico y placa, con un Soat irrisorio y evitar las quejas por los huecos que frecuentemente hacen los conductores de vehículos particulares? Quienes utilizan el vehículo para negocios familiares, podrán pasar más tiempo compartiendo en familia y disfrutando nuestra riqueza cultural en los canales privados de televisión. Astuto como pocos, con su medida el Alcalde reducirá los recaudos por sobretasa a la gasolina que compensa el incremento en el avalúo catastral y postergará las obras que dicho tributo financiaría. De hecho, tendrá menores recursos para hacer más fases del TransMilenio, que tanto aborrece, y de paso estarán felices los transportadores que le ayudaron en su campaña. Da lástima, por no decir vergüenza, tener tal nivel de incompetencia. El Alcalde, para solucionar los trancones, decide incrementarlos en las horas pico con el aumento en el transporte público y reducirlo en las horas valle, luego, en promedio los trancones en el día disminuyen, ¡qué superlogro! Ese es el resultado de archivar estudios como el que se hizo para el corredor vial de la séptima, y no consultar a la comunidad de expertos en transporte para remplazarlo por una encuesta estadísticamente significativa a 1.000 usuarios, y evidenciar su comprensión de la democracia. Sería bueno hacer una campaña, grupo de Facebook o huelga de hambre para recaudar ideas creativas para solucionar el tema de la congestión, que no incluya la palabra Pico y Placa. Por ejemplo: reducir el número de sillas en el transporte, aumentando su capacidad y no el parque automotor, subastando la explotación de los corredores viales entre los transportadores y limitando el número de carriles disponibles para ellos, dejar carriles exclusivos para vehículos con 3 o más personas, cobrar peajes diferenciales en la ciudad o en la entrada por franjas horarias, entre otras. Ya no se sabe si fue peor pedirle ejecutorias al Alcalde, porque en su afán de aparecer tenemos resultados curiosos ó será que las termales de Paipa son perjudiciales. Pedimos seguridad y nos guardan en las casas. Pedimos movilidad y nos encierran en el trancón eterno del transporte público. Quedan dos interrogantes: ¿quién se beneficia de la medida?, y ¿qué han hecho los transportadores por la ciudad? ¡Que tiemblen los moteles y los fabricantes de sofás, porque se ve venir una cruzada contra la infidelidad!
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