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Asociación con la Unión Europea

Publicado el 29-01-09

Con frecuencia la Unión Europea brinda asistencia a regiones del mundo en desarrollo, primordialmente en los territorios donde hubo asentamiento de sus colonias. Es también común, que bajo la moda de la globalización, pretenda integrarse con regiones estratégicas que le procuren su propio progreso. Ambas tendencias han impulsado la intención de la UE de establecer acuerdos de asociación con implicaciones políticas, comerciales y de cooperación.

Estos nueve años han sido el escenario histórico donde algunos países latinoamericanos y caribeños fortalecieron las relaciones con la UE, logrando así abrirse excelentes oportunidades de desarrollo económico y social. Pero pese a las florecientes expectativas y a las intenciones europeas de estrechar los nexos con países de la región, todos los acercamientos no tuvieron un feliz desenlace.

Se destacan los Acuerdos de Asociación Económica (AAE) entre Chile-UE y Cariforum-UE, firmados en el 2002 y 2008 respectivamente, cuyos beneficios sustanciales llegan desde tres vías; el país del Cono Sur y los 15 caribeños fortalecen el diálogo político con la UE, solidificando el compromiso de los gobiernos de la región en defender la democracia y los derechos humanos. En el marco de la cooperación, estos países se hacen partícipes de los dineros del Fondo de Desarrollo de la UE, obteniendo recursos para invertir en programas sociales, institucionales, científicos, tecnológicos, y en general, donde se considere prioritario para poder aplicar los AAC; en el periodo 2008- 2013, los países del Cariforum recibirán 150 millones de euros, y Chile desde el 2002 ya ha recibido 75,4 millones.

Las virtudes de estos AAE se complementan con los TLC que permiten la liberación de los mercados, y el posicionamiento de los productos de estos países ante unos 490 millones de consumidores europeos, donde se concentra un alto poder adquisitivo. Aún más, el AAE Cariforum-UE permite que los profesionales y empresas caribeñas ofrezcan sus servicios en la UE, y que lo jóvenes viajen para obtener experiencia laboral.

Asimismo, el bloque centroamericano (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua), mantiene negociaciones con la UE que le han permitido recibir 480 millones de euros para mejorar sus condiciones ante una inminente firma. Sin embargo, las negociaciones de Mercosur y la CAN con la UE se han alejado de este camino. Con el bloque del sur las conversaciones se detuvieron desde el 2006 por discrepancias relativas al sector agrícola, y con los andinos pararon en el 2008 por diferencias internas sobre las bondades del libre comercio. Colombia y Perú hoy bilateralmente buscan la integración con la UE.

Este panorama es prueba de que la UE busca en el Caribe, en Suramérica y Centroamérica aliados políticos y comerciales que le permitan mantener su estabilidad. Desde nuestro lado, este interés armoniza con las necesidades de desarrollo económico y social de la región, pues la naturaleza de la asociación que plantean los europeos representa una evolución holística para nuestros países.

riropa@gmail.com

RICARDO ROJAS PARRA Economista

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