Publicidad

Portafolio.com.co

EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.



Patrocinado por:
  • Opine
  • Imprimir
  • Enviar
  • Tamaño del texto

Anterior 76 de 83 en ColumnistasSiguiente

Otros Columnistas

Reflexiones menos optimistas

Publicado el 25-03-2008

La rapidez con la que se desenvolvieron los distintos sucesos que presenciamos la semana pasada fue de película y pasarán muchos años sin que la política internacional, al menos la de nuestro vecindario, se mueva tanto en tan poco tiempo. Cada episodio, sin embargo, deja enseñanzas valiosas que nos obligan a poner el espejo retrovisor en algunos casos y en otros a proyectar y prever situaciones para el futuro.

Arranquemos por los asuntos diplomáticos. Hemos sido críticos permanentes del sistema de diplomacia en Colombia. Advertimos desde esta trinchera que la designación de nuestros embajadores y la política en materia internacional del país son sencillamente deplorables. No existe una estrategia sostenida y coordinada, y algunos de nuestros representantes en el mundo callan cuando debieran hablar y se dejan embobar por las mieles de un pasaporte diplomático. Que a Colombia la sigan condenando a la incomprensión, y que nuestra lucha contra el terrorismo no tenga el respaldo de todos, como debiera ocurrir, es producto de esa desinformación, promovida por ciertos 'mamertos' y auspiciada por la inacción de nuestros representantes en el mundo. ¡Mala cosa!
Pero si se trataba de ponderar el derecho a la soberanía con el de la legítima defensa en el marco del derecho internacional, nuestra defensa fue igualmente lamentable. Hizo falta que tanto el Embajador en la OEA como el presidente Uribe, recurrieran a fuentes académicas y jurisprudenciales que se refirieran al tema y que justificaran, en ciertos eventos, la prevalencia del derecho legítimo a defenderse sobre aquel otro de la soberanía que, con el transcurrir del tiempo, ha tomado unos matices diferentes y debe ser entendido de una manera más dinámica. Renunciamos al debate académico, sustentado y juicioso, cuando de paso proscribimos definitivamente el principio de la legítima defensa.

Digámoslo con franqueza: que solo Colombia haya reconocido a las Farc como terroristas en la Cumbre de Río, es indignante y nos sigue colocando en situación de perdedores en una guerra que no ganaremos tan fácilmente por la falta de fronteras amigas.

Ni los abrazos, ni los estrechones de manos pueden hacer que olvidemos que está más que comprobado que tanto Hugo Chávez como Rafael Correa son patrocinadores de las Farc, y que, como lo dijo el presidente Uribe, nos duele cuando le rinden homenajes a 'Manuel Marulanda' y sus secuaces. Eso también lo tendría que investigar y condenar la muy oportunista comunidad internacional.

Mientras tanto, nuestra Fuerza Pública seguirá librando con éxito su guerra en las selvas al tiempo que la mayoría de colombianos, como bien lo sugiere el Padre Llano, en cristiano lenguaje, en su columna de El Tiempo, no nos alegramos de que alguien muera como 'Reyes' o 'Ríos', pero sentiremos un fresquito cada vez que ocurra algo así.

José Manuel Acevedo Medina - Analista

Anuncios Google

PUBLICIDAD

Vea más en Columnistas