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Mauricio Reina

¿Obama al rescate?

Publicado el 13-02-09

Está terminando una semana clave para el futuro de la economía de Estados Unidos. El gobierno de Barack Obama finalmente puso sobre la mesa las dos cartas con que espera conjurar la crisis: el Secretario del Tesoro presentó el martes el paquete de rescate del sector financiero y el presidente Obama debe firmar este fin de semana la ley de estímulo económico que concilió el Congreso.

Aunque a algunos les parezca que esos son problemas ajenos, el futuro de la economía colombiana depende de la efectividad de esos planes. Mientras no se resuelva la crisis, nosotros no saldremos del bache en que hemos caído, cuya profundidad parece ser cada vez mayor. Cada día que pasa los expertos bajan más sus proyecciones, al punto que ya algunos analistas señalan que Colombia tendrá un crecimiento negativo este año. Más allá del debate sobre la precisión de esas proyecciones, lo importante es tratar de precisar cuándo veremos luz al final del túnel. Por ello es necesario preguntarse: ¿qué tan efectivos pueden ser los dos paquetes económicos de Obama?

Empecemos por el plan para el sector financiero, que es donde está el problema más urgente: si no se resuelve la parálisis del crédito, cualquier otra política terminaría siendo estéril. El paquete anunciado por el Secretario del Tesoro resultó ser una gran decepción por su asombrosa vaguedad. Aunque se ha hecho alharaca diciendo que se trata del mayor plan de rescate financiero de la historia en tiempos de paz (asciende a 2,5 billones de dólares), lo cierto es que casi 90 por ciento de los recursos deben venir del sector privado y no está claro cómo hará el Gobierno para convencerlo de meter semejante suma en ese hueco negro en que se han convertido las deudas hipotecarias. De esta manera, la solución de los problemas del sector financiero sigue siendo tan incierta hoy como lo ha sido a lo largo de los últimos meses.

Las noticias sobre el plan de estímulo fiscal son mejores, pero no del todo satisfactorias. Sin duda constituye un triunfo de la administración Obama el haber logrado pasar por el Congreso un paquete de 789 mil millones de dólares en tiempo récord, pero hay dos cosas que preocupan. La primera es si ese monto será suficiente para reactivar una economía que atraviesa su peor crisis en más de medio siglo. Cálculos de funcionarios de la administración Obama señalan que la diferencia entre la actual actividad económica de Estados Unidos y la que se daría con pleno empleo arroja un hueco de 2 billones de dólares, es decir más del doble del tamaño del estímulo aprobado por el Congreso.

La segunda preocupación apunta a la efectividad del tipo de medidas escogidas para reactivar la demanda. Sólo dos terceras partes del paquete aprobado corresponden a incrementos del gasto público, mientras el tercio restante son incentivos tributarios. Hay que recordar que los incentivos tributarios tienen un impacto mucho menor que el gasto sobre el dinamismo económico, e incluso pueden tener un efecto nulo si la gente decide ahorrar los impuestos que deja de pagar.

Así las cosas, la estrategia económica de Obama parece insuficiente para conjurar la crisis económica, y para resolver los problemas de millones de personas que están comprobando dolorosamente que mesías sólo existen en la historia sagrada.

Mauricio Reina

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