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Mauricio Reina

Estados Unidos: potencia en crisis

Publicado el 10-10-08

Una de las muchas cosas que ha salido a flote con la crisis financiera internacional ha sido la pasmosa falta de liderazgo que hay en Estados Unidos. Bastó que los mercados pusieran en duda la capacidad del Gobierno para manejar el problema, para que quedaran al desnudo las deficiencias de sus tecnócratas y sus líderes políticos: indolencia, falta de criterio, lentitud...

Alguno dirá que esta caracterización es injusta, teniendo en cuenta que los pobres funcionarios están tratando de salvar la economía. ¿Pobres ellos? Nada de eso: pobres los que están viendo esfumarse sus ahorros y los que están perdiendo sus empleos, mientras los que deberían tener la sartén por el mango improvisan como principiantes.

Es inaudito que esos funcionarios estén sacando medidas del sombrero cada tres días, a ver cuál logra aplacar el pánico de las bolsas, cuando desde hace varios meses se conocen las causas de la crisis. A fines del año pasado ya estaba clara la naturaleza del problema: con el estallido de la burbuja inmobiliaria, millones de personas quedaron en dificultades para pagar sus créditos de vivienda, lo que erosionó el valor de la cartera hipotecaria y dejó a muchos bancos descapitalizados.

Las políticas recomendables ante esa situación son simples: hay que garantizar que la gente pueda pagar sus créditos hipotecarios y hay que capitalizar los bancos. Tan simples son las medidas, que poco a poco los funcionarios de turno se están acercando a ellas. Mientras funciona el proceso de prueba y error, hemos hecho un recorrido por un museo de la improvisación y la ineptitud pública.

Tomemos el caso del Gobierno estadounidense, que diseñó a las carreras un plan de rescate financiero de tres páginas en un fin de semana, cuando los problemas de los bancos de conocían desde meses atrás. O el caso del Secretario del Tesoro Henry Paulson, quien se ha empeñado en comprar la cartera mala de las entidades financieras en lugar de intervenirlas, recordándole a la opinión pública su pasado como banquero de inversión. O el caso de los Representantes a la Cámara republicanos que hundieron el primer paquete de rescate, generando una oleada de pánico mundial que aún no termina, para que unos días después sus colegas del Senado lo aprobaran con la simple adición de unos micos irrelevantes.

Y el futuro será más de lo mismo. El debate del martes pasado nos mostró unos candidatos presidenciales desentendidos del problema económico. Obama mantuvo la estrategia que mejor le ha funcionado: ser lo más gaseoso posible, con la certeza de que sus contrincantes se aniquilan solos. ¿Y cómo se aniquiló McCain? Tan solo hablando de economía, como cuando dijo que "los trabajadores estadounidenses son los mejores del mundo: son los mejores exportadores y también son los mejores importadores...". En ese momento resucitó Cantinflas, y eso que no estaba por ahí Sarah Palin, el mejor chiste político de los últimos tiempos. Producen más risa sus entrevistas que cualquiera de sus parodias que circulan en YouTube. Palin es un gran chiste hasta que uno recuerda que podría ser la vicepresidente de un hombre de 72 años de edad y una salud frágil...

Si había dudas de que el siglo XXI verá el ocaso de Estados Unidos como potencia dominante en el orbe, ya han sido disipadas por la ausencia de liderazgo que ha desnudado esta crisis. Putin y Chávez estarían de fiesta, si no fuera porque están haciendo cuentas del hueco que les va a dejar la caída de los precios del petróleo.

Mauricio Reina

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