portafolio.com.co / opinión / columnistas / Mauricio Cabrera Galvis
Colombia está a punto de patentar un verdadero milagro económico que será motivo de envidia en el mundo entero y revolucionará los fundamentos de la teoría económica: cómo crear empleo masivamente en medio de la recesión y la caída de la producción.
Lo que dicen los textos de economía y lo han comprobado todos los países es que cuando la economía entra en recesión desaparecen puestos de trabajo y aumenta el desempleo.
Las cifras de la actual crisis mundial así lo demuestran. En Estados Unidos se han perdido desde el año pasado casi 7 millones de empleos y la tasa de desempleo llegó al 9,7 por ciento; más aún, un síntoma de que ya pasó lo peor de la crisis es que disminuye el número de empleos que desaparecen, pues mientras a finales del 2008 eran más de 650.000 puestos perdidos en un mes, el último reporte de agosto tan solo registra 216.000 empleos menos.
En los 27 países de la Comunidad Europea, la situación es un poco menos grave, y 'sólo' se han perdido 5,1 millones de empleos desde mayo del año pasado llegando a una tasa de desempleo del 9,5 por ciento, aunque hay casos como el de España, donde esa tasa es del 18,5 por ciento.
Pero en medio de esta destrucción universal de empleo, Colombia es la gran excepción. En efecto, de acuerdo con el Dane, entre junio del año pasado y el mismo mes de este año, el número de personas ocupadas en el país aumentó 8,5 por ciento al pasar de 17.1 a 18.5 millones, es decir, que en un período en que el PIB cayó alrededor de 1 por ciento se crearon en Colombia 1,4 millones de nuevos empleos. ¡Milagro económico!
Las cifras son oficiales, pero generan tantas dudas que ni siquiera el Gobierno las ha utilizado dentro de sus argumentos para demostrar que aquí no hay recesión. Además, hay una aparente contradicción con el hecho de que la tasa de desempleo aumentó de 12 por ciento hasta 12,6 por ciento el mes pasado.
Una parte de la explicación está en que por la misma recesión y la disminución de los ingresos familiares, 1,6 millones de personas tuvieron que salir a buscar trabajo y 200.000 no lo encontraron, de manera que aumentó en esta cifra el número de los desempleados.
Sin embargo, la mayoría de los 1,4 millones de nuevos ocupados no lo están en empleos formales, sino en el rebusque -o subempleo, como se le dice en términos técnicos-. En otras palabras, no es lo mismo estar ocupado que tener empleo.
Lo que no tiene explicación es la contradicción entre dos cifras que provienen ambas del mismo Dane: de la Encuesta de Hogares (ECH) viene la cifra de aumento de 1,4 millones de personas ocupadas, y cuando le preguntan a la gente que dónde trabaja, resulta que hay un crecimiento anual del 6,1 por ciento de los empleados en la industria y del 7,3 por ciento en el sector comercio.
No obstante, el resultado es muy distinto, cuando le preguntan a los empleadores en la Muestra Mensual Manufacturera (MMM) y del Comercio Minorista (MMCM) del mismo Dane, pues acá resultan significativas caídas en el nivel de empleo en estos sectores: -7 por ciento y -3,5 por ciento, respectivamente.
En varios países se usa medir el nivel de empleo preguntando, tanto a los trabajadores, como a los patronos; aunque los resultados de las dos fuentes no son idénticos, pues se trata de metodologías y universos muestrales diferentes, las tendencias sí son similares. En el caso colombiano, es muy extraño que los empleadores reporten reducción del personal ocupado, mientras que la ECH muestra aumentos.
Después de los intentos de manipulación de estadísticas por parte del Gobierno en años pasados, el Dane ha hecho un notable esfuerzo por volver a dar credibilidad a las cifras, pero este milagro económico de crecimiento del empleo en plena recesión amerita una buena explicación.
mcabrera@cabreraybedoya.com
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