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Mauricio Cabrera Galvis

¿Para dónde va el dólar?

Después de unos pocos meses de alivio ha vuelto la doble pesadilla de la revaluación y de la volatilidad de la tasa de cambio para los exportadores y los productores colombianos que compiten con productos importados. En el último año el precio dólar se ha movido como en una montaña rusa: desde un mínimo de $1.650 en junio del año pasado llegó casi a los $2.600 hace 3 meses, para volver a desplomarse y estar ahora a punto de romper la barrera de los $2.000, es decir, la misma tasa de cambio de hace nueve años.

¿Qué explica estas fluctuaciones que hacen imposible cualquier planeación empresarial? ¿Tienen las autoridades mecanismos para controlarla? ¿Es posible saber qué va a pasar con la tasa de cambio? Para no caer en la tentación de hacer pronósticos sobre el futuro del dólar -que siempre son equivocados- es mejor dedicarse a lo que saben hacer mejor los economistas que es predecir el pasado, y tratar de entender los factores que explican la revaluación actual.

La explicación facilista es que se trata de tendencias mundiales, porque con la crisis financiera el dólar perdió valor contra la mayoría de las monedas del mundo hasta principios de este año, y luego se ha recuperado en la medida en que vuelve la confianza a los mercados. Es un hecho cierto, pero no es suficiente para explicar la magnitud de las variaciones del peso colombiano frente al dólar, sobre todo, porque a diferencia de muchos países Colombia mantiene un cuantioso déficit externo, pues seguimos comprando en el exterior mucho más de lo que exportamos.

Comparando la balanza cambiaria del primer semestre del 2008 con el mismo período de este año se ve que el déficit de la cuenta corriente se mantiene alrededor de US$2.600 millones, pues las importaciones han caído lo mismo que las exportaciones, pero los ingresos netos de capital privado sí cayeron drásticamente de US$2.750 a 980 millones, generándose un exceso de demanda de dólares que seguramente propició la acelerada devaluación del primer trimestre. El factor que equilibra las cuentas es el endeudamiento externo del Gobierno, que este año ha triplicado la traída de dólares -pasó de 1.100 a 3.100 millones, sin contar todavía lo 1.500 millones que va a traer Ecopetrol-, propiciando la reciente caída del precio de la divisa.

El otro factor explicativo es sin duda la intervención del Emisor en el mercado cambiario. El año pasado hizo un gran esfuerzo para evitar la revaluación y hasta julio había comprado US$1.850 millones, mientras que este año su intervención ha sido nula, pues ha comprado 360 millones y vendido 368 millones.

En conclusión se puede afirmar que, además de los factores externos, los responsables de la caída del precio del dólar son el Gobierno Nacional y el Banco de la República; el primero por acción -la monetización de sus créditos externos-, y el segundo por omisión, por no comprar más dólares cuando tiene suficiente espacio monetario para hacerlo. Por lo tanto, no hay que resignarse con la revaluación, y en manos de estas dos autoridades están las medidas que se deberían tomar para mantener una tasa de cambio competitiva.

Mauricio Cabrera Galvis

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