Si el inolvidable Jaime Garzón pudiera ver el cinismo de los políticos oficialistas de hoy,vería que es tal la competencia que le ha salido a uno de sus personajes, el cavernoso abogado 'Godofredo Cínico Caspa', que posiblemente tendría que retirarlo al constatar una vez más que en Colombia la realidad supera a la ficción.
El caso más reciente de cinismo oficial es el hundimiento en el Senado de la reforma política con la que se trataba de rescatar al Congreso de la crisis de legitimidad, desatada por la constatación de que sí era cierta la afirmación de 'Mancuso' de que las AUC controlaban por lo menos una tercera parte del Congreso, pues ayudaron a elegir a sus miembros.
El rechazo a 'la silla vacía' como mecanismo para sancionar a los partidos beneficiados con las alianzas con los 'paras', fue la verdadera razón por la cual el Presidente y sus aliados decidieron hundir la reforma, pero las explicaciones públicas son un ejercicio de cinismo que haría palidecer a don 'Godofredo'.
Cínicos los senadores que se declararon impedidos para votar la reforma, porque los perjudicaría la 'silla vacía', pero sí votaron para aceptarse mutuamente los impedimentos y así desbaratar el quórum.
Cínica la Presidenta del Congreso, que al no poder contrariar al jefe de su bancada de Cambio Radical, quien parece que sí apoyaba la reforma, decidió usar todas las triquiñuelas parlamentarias para boicotear las sesiones de la Comisión Primera donde debía debatirse el proyecto.
Cínicos los representantes del Partido Conservador, de la U y de Convergencia Ciudadana, que decidieron bloquear la reforma no con argumentos, sino usando el método Teodolindo de no asistir a las sesiones. Habrá que investigar si lo hicieron voluntariamente o fueron 'persuadidos' como Teodolindo.
Cínicos los contratistas del Gobierno, que defienden la caída de la reforma con el falaz argumento de que no solucionaba los problemas de fondo del Congreso y del sistema electoral. Es cierto que esa reforma no era completa y quedaban muchos temas pendientes, pero sí representaba un importante avance en la depuración de la influencia de los paramilitares en la política.
Cínico el comunicado de prensa del Presidente, que trata de justificar su oposición a la reforma dizque porque afectaba a los partidos minoritarios, cuando los más afectados eran Cambio Radical y el Partido Conservador, mientras que los partidos más pequeños como Mira y Opción Centro no tienen ningún parlamentario investigado. También, según ese comunicado resulta que es un "mezquino interés político" querer reformar la Constitución para castigar delincuentes, pero no es mezquino cambiar otro 'articulito' para que Uribe pueda estar en el poder más tiempo que Chávez.
Una paradoja de este caso. Si nos atenemos a la definición de cinismo que trae el diccionario -"desvergüenza en el mentir"- el menos cínico de todos fue el Ministro de In-justicia, porque fue el único que se atrevió a decir la verdad: que el Gobierno no estaba dispuesto a perder la gobernabilidad que le dan sus mayorías en el Congreso por cuenta de la 'silla vacía' que castigaba más duro a los partidos arribistas (debería decir 'uribistas', pero el corrector de ortografía de word, insiste en darles su verdadero nombre).
No es mentiroso el Ministro, pero sí desvergonzado, porque reconoce que las mayorías del Gobierno son ilegítimas y obtenidas con el apoyo de grupos ilegales, pero aún así las quiere seguir utilizando para aprobar la reelección presidencial. Es un importante avance respecto de la ética presidencial: Uribe decía que usaría los voticos de los parlamentarios, mientras no estuvieran en la cárcel, y el Ministro va más allá y dice que si ya están en la cárcel, pues que voten sus reemplazos. Don 'Godofredo' debería felicitar a sus aventajados discípulos.
Coletilla: Con la condena a Yidis por el delito de cohecho, quedó demostrado que este Gobierno no solo es muy efectivo para persuadir, sino que también persuade con efectivo.
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