En su reciente intervención ante el Consejo de Ministros de la Ocde, celebrada en París, Pascal Lamy, director general de la OMC, consideró que el grave deterioro del clima económico y los elevados precios de los productos básicos, podrían ser superados mediante una mayor y más leal competencia.
Ello, se lograría si se avanzara en las negociaciones de la Ronda de Doha, que busca, entre otras cosas, reducir las subvenciones causantes de distorsión del comercio, así como los aranceles, y fortalecer las normas de la OMC relativas a las restricciones a la exportación.
Igualmente, anunció que en este mes se adelantará una etapa de "intensa participación de altos funcionarios" en Ginebra y que dada la 'madurez técnica' de las negociaciones de Doha, parecían estar acercando a los Miembros de la OMC al "momento de la verdad".
A pesar de estos comentarios favorables, la situación de los cuatro grandes grupos de negociación no es halagüeña. Las negociaciones agrícolas y las de bienes industriales han tomado caminos diferentes, luego de que los presidentes de ambos grupos de negociación revelaran hace algunos días los textos revisados.
En agricultura, los delegados continúan reunidos intentando acortar sus diferencias; mientras que en Acceso a los Mercados no Agrícolas (Nama, por sus siglas en inglés), el texto revisado no ha gustado, por diferentes razones, a los países desarrollados y los en vía de desarrollo.
De otra parte, tanto las negociaciones de servicios como de normas tienen nuevos documentos rectores, que también han provocado el rechazo y escepticismo de las partes interesadas.
A pesar de estos pasos, que en concepto de algunos analistas son en principio muy significativos para concluir la Ronda este año, no parece haber indicios claros de que se avance hacia un consenso en esos temas.
Los miembros del Grupo Cairns, que representa a los países agro-exportadores, y el G-20, han solicitado un tope para todos los aranceles agrícolas. La Unión Europea y el G-10, que agrupa a los importadores netos de productos agrícolas, se han manifestado en contra de dicha medida.
Actualmente, el documento agrícola prevé que los países que apliquen aranceles superiores al 100 por ciento en muchos productos, deberán compensar esta situación a través de un aumento en las cuotas arancelarias.
En materia de subsidios internos, los Estados Unidos acaban de aprobar una nueva Farm Bill, que contempla subsidios agrícolas por 43 mil millones de dólares, los cuales equivalen al 14 por ciento del monto global de 300 mil millones de dólares, de este programa de ayudas. Otra forma de ayudas cuestionadas son los seguros para las cosechas, los que ascienden a unos 23 miles de millones de dólares, 8 por ciento del total.
Por su parte, la Comisión Europea (CE), aprobó un plan de reformas a la Política Agrícola Común (PAC), cuyos subsidios al campo comprenden unos 86.000 millones de dólares anuales.
Esta propuesta apenas incluye un recorte moderado y progresivo de las ayudas directas de un 2 por ciento anual a partir de 2009, hasta llegar al 13 por ciento en 2012, a aquellos productores que reciben más de 7.750 dólares.
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