Uno de los avances institucionales más interesantes para el análisis serio de la coyuntura económica del país consiste en que el Banco de la República viene publicando las minutas de su junta directiva. Al divulgar las minutas en su página web, el Banco de la República ha entrado en un sano ejercicio de transparencia que practican la mayoría de los bancos centrales en otras latitudes.
Aunque se trata de actas redactadas en el lenguaje sibilino propio de los bancos centrales, y a pesar de que las opiniones expresadas por los directores no se identifican individualmente, sino por grupos, de todas maneras escudriñar estas minutas resulta un ejercicio útil para otear hacia dónde se dirigen las decisiones futuras del Banco de la República.
Leyendo la última de estas minutas (la correspondiente a la reunión del 25 de enero del 2008) ¿qué puede concluirse? Que los directores del Banco de la República - como en la célebre película de Almodóvar- están al borde de un ataque de nervios.
Y no les falta razón: la inflación del 2007 cerró en 5,69 por ciento, que corresponde a un nivel 119 puntos porcentuales por encima del techo del rango señalado por la propia junta para el año pasado, y los alimentos subieron 8,51 por ciento en el 2007.
Pero más grave aún: la inflación arrancó con mucha fuerza en el 2008 (el aumento de precios en enero fue el más alto de los últimos cinco años), al mismo tiempo que se está presentando una gran presión alcista de los alimentos importados como resultado de los incrementos espectaculares que han tenido los precios de los cereales, del petróleo y de los fertilizantes en los mercados internacionales.
El panorama no es, pues, sencillo. El Banco de la República se enfrenta al 2008 con la posibilidad -no impensable- de que por segundo año consecutivo vuelva a errar en la meta de inflación que se ha propuesto. Lo cual erosionaría gravemente su credibilidad.
¿Qué hacer entonces? De acuerdo con las minutas de la última junta, las opiniones de los directores están divididas en dos grupos.
El primero razona de la siguiente manera: "Algunos de los directores destacaron que la inflación sigue mostrando una preocupante tendencia al alza que la aleja de la meta de largo plazo definida en la sesión anterior, lo cual se ha manifestado en el comportamiento de las expectativas. Al mismo tiempo, no descartaron que en el futuro sean necesarios incrementos adicionales en la tasa de intervención, si la información sugiere que ello es aconsejable para garantizar el cumplimiento de las metas de inflación y maximizar la tasa de crecimiento económico sostenible".
El otro grupo piensa de manera diferente: ¿Otros miembros reiteraron que la tasa de interés vigente es consistente con una política monetaria contraccionista y que la información disponible no sugiere la necesidad de aumentos futuros en la tasa de intervención. A su juicio, la política monetaria viene logrando los objetivos buscados para moderar el crecimiento y el crédito y anclar las expectativas hacia el logro de las metas de inflación. Dependiendo de la evolución de las condiciones externas y de los niveles internos de precios, cabría regresar a una postura más neutral...
Ojalá, entonces, que el comportamiento venidero de la inflación permita que prevalezca la segunda postura y que a los directores del Banco de la República los invada un ataque de nervios.
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