EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
En la era del conocimiento, la desinformación, cuando a propósito se tuerce la verdad verdadera, conduce a peligrosas tergiversaciones de la historia. Por esta razón, siempre ha sido aconsejable conocer sin pasiones la personalidad tanto del vecino como la del adversario y amigo, especialmente de parte de aquellos que analizan el acontecer diario desde la cátedra universitaria y los medios de comunicación. Acudir a fuentes rigurosas parece ser el único blindaje que evita reversas y rectificaciones nada recomendables.
En el caso de Venezuela y de su Presidente, habida cuenta de sus mercuriales reacciones, su capacidad para mimetizarse y su temperamento expansionista, se impone leer y estudiar textos como el que acaba de publicar Ediciones B bajo el sugestivo título, como si fuese un testimonio cinematográfico, El día que Chávez renuncio, escrito por Humberto de la Calle: sin duda, una de las mayores autoridades en derecho y política interamericana a nivel internacional.
Su presentación corrió a cuenta de Alberto Casas y Alfredo Rángel, quienes en sus excelentes exposiciones se dieron a la tarea, en primer lugar, de desatar el nudo gordiano planteado, para muchos, por los episodios ocurridos el 11 de abril del 2002 en el hermano país consistente en definir sí hubo o no una renuncia, o, sí sería mejor hablar de 'golpe', 'supragolpe' o 'contragolpe'. Lo cierto es que lo ocurrido estuvo antecedido por la improvisación como respuesta desesperada de la oposición a la solicitud de Chávez a la Asamblea Nacional para legislar desde el Palacio de Miraflores, mediante 49 decretos-leyes, sin previa deliberación pública, sobre todo lo divino y humano: educación, empresariado, terratenientes, medios y, en fin, con lo relacionado íntimamente con las piezas fundamentales del establecimiento.
Con un fondo de cierto suspenso y en magnífica prosa el autor, respaldado en un valioso acopio documental, lo mismo que en sus experiencias como presidente de la Comisión Redactora de la Carta Democrática Interamericana de la OEA y embajador de Colombia ante ese organismo, nos absuelve en cómodas 350 páginas, didáctica y dialécticamente, una serie de interrogantes hasta hoy confrontados de manera muy superficial o tendenciosa por casi todos los que se han ocupado de hacerlo.
Como por ejemplo, entre otros: ¿qué sucedió realmente en Venezuela en aquella fecha?; ¿efectivamente renunció Hugo Chávez ante la presión de los golpistas?; ¿quiénes participaron en el fallido intento por derrocar al controvertido Presidente?; ¿cuáles fueron y serán sus reales consecuencias políticas y económicas?
Haciendo las veces de cuaderno de bitácora este texto se encarga, con mucha solvencia, de guiarnos dentro de una maraña de acontecimientos, personajes y desarrollos, sin cuya evaluación no es posible comprender debidamente lo que ha pasado, pasa y puede pasar tanto en Venezuela como en la región. Está escrito en un lenguaje en el cual brilla el jurista, que bien sabe utilizar sus dotes de periodista para interesar al lector de principio a fin.
Según dice De La Calle: Chávez es el hombre de las mil máscaras, estrategia que hace imposible saber cuál es el verdadero. Transcribe a uno de sus biógrafos cuando le dijo: "Yo no soy marxista, pero no soy antimarxista. No soy comunista, pero no soy anticomunista", y lo resume así: "Puede echar mano de la doctrina de la Iglesia Católica, para pronunciar después un discurso de la más pura estirpe leninista. Se fabricó un bolívar de bolsillo que utiliza según su conveniencia, sin importarle qué tan lejos esté del genuino ideario del Libertador. Califica a Bush como demonio, pero jamás ha vacilado en vender a Estados Unidos cuantos barriles de petróleo requiera ese régimen que dice abominar". Definitivamente, sobre estos temas se precisa pensar y no rebuznar.
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