Su sólida obra de Gobierno, su holgada ventaja en las encuestas y el resultado de los dos ¿cara a cara¿ en la TV ante un Rajoy negativo y desesperado, permite adelantar que desde ayer Rodríguez Zapatero será presidente de España por 4 años más. Es decir, que la octava potencia del mundo continuará inspirada en las directrices principales de Felipe González durante sus 14 años de gobierno. Bienvenida, pues, la continuidad de una nación que desde la transición viabilizada por Adolfo Suárez y el Rey Juan Carlos se ha obstinado en superar, con éxito, los 50 años de retraso generalizado derivados de la dictadura franquista. Difícil haberse imaginado, 4 años atrás, las consecuencias variopintas que tendría la victoria, remota para muchos, de un partido de oposición en busca de una segunda oportunidad: enfrentado a ocho años de buenos resultados económicos de Aznar y a la arrogancia excluyente y elitista del Partido Popular. Por fortuna, terminó ganando un líder que ofrecía mirar el futuro con esperanza y que prometía modernizar a un sistema democrático cuyas imperfecciones, luego de 25 años de vigencia de su nueva Constitución, demandaba urgentes reformas de tipo estructural que en vez de desintegrar contribuyeran a unificar a base de pluralismo y tolerancia. Grandes y peligrosas pruebas ha afrontado el Gobierno de Zapatero como recomponer el mapa autonómico, vencer un terrorismo múltiple con etiología y naturaleza diferentes, revisar un modelo económico de ¿ladrillo y cemento¿ con poca productividad competitiva por no haber adoptado nuevas tecnologías y, de manera urgentísima, encontrar los mecanismos más adecuados para recuperar la confianza de sus vecinos europeos. Hacia el futuro el Presidente cuenta con una notable ventaja consistente en la credibilidad y la transparencia que inspira su discurso político y su talante de líder, especialmente, ante la inmensa masa de nuevos votantes -jóvenes y abstencionistas- que acaba de respaldarlo en las urnas por segunda vez. Su más acertado biógrafo ha trazado el perfil del Presidente con palabras rotundas que infunden optimismo: ha dicho que "tiene la mirada limpia, es decir, la condición de los que no saben mentir". Tanto su programa de Gobierno como su brillante equipo de colaboradores, garantizan confianza en el porvenir de un país que ha logrado reinventarse después de un largo vía crucis de oscurantismo franquista. Internacionalmente, el Presidente tendrá la oportunidad de impulsar su gran propuesta de 'La Alianza de Civilizaciones' a cambio del azaroso choque de civilizaciones y de las nefastas guerras preventivas. Adenda: como afirma el editorial de la utilísima separata de Semana sobre el computador de 'Reyes', "en la actual coyuntura, el respaldo nacional al liderazgo de Uribe es prácticamente unánime".
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