Publicidad

Portafolio.com.co

EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.



Patrocinado por:
  • Opine
  • Imprimir
  • Enviar
  • Tamaño del texto

Anterior 5 de 85 en ColumnistasSiguiente

Iván Duque Márquez

El círculo de la infamia

Publicado el 22-10-09

Hace pocos días fue estrenada en España Ágora, la última película de Alejandro Amenábar, y como era de esperarse ya empezó a suscitar controversia. Tal como ha ocurrido con la exitosa carrera fílmica de este director chileno-español, sus películas presentan con crudeza e inteligencia temas que invitan a un intenso debate sobre los valores sociales.

Haciendo honor a su sello personal iniciado con películas como Tesis en 1996 o Mar adentro, que le mereció el Óscar a mejor película extranjera en el 2004, Amenábar logra combinar en su reciente producción las artes que confluyen en el mágico mundo del cine para fomentar una discusión sobre las injusticias históricas ocasionadas por las batallas entre la ciencia y la religión.

El personaje escogido para protagonizar Agora es fascinante. Se trata de Hipatia de Alejandría una de las mujeres más influyentes de la filosofía y la astrología clásica, que vivió entre los años 355 y 415 d.C. y cuyo legado se ha ido ocultando en los anaqueles de la historia hasta ser considerada una leyenda.

Lo interesante del personaje, es que Hipatia de Alejandría no fue sólo uno de las figuras que más aporto a la ciencia y las matemáticas de su época, sino que fue una de las más ilustres víctimas de la intolerancia religiosa y del repudio que hacia las mujeres de ideas convirtieron en dogma, durante siglos, muchos falsos profetas.

Quizás con la intención de prevenir las criticas que se podrían derivar por la escasa documentación sobre Hipatia, la película trata de guardar fidelidad a los registros históricos. Adopta descripciones contenidas en el capítulo 47 de la obra clásica de Edward Gibbon 'Decadencia y caída del Imperio Romano' sobre las razones que motivaron la persecución de esta pensadora progresista. Igualmente, los detalles expresados en cada escena tienen apego a los estudios exhaustivos que sobre esta heroína intelectual adelantó en el 2004 Maria Dzielska con el apoyo del centro de estudios bizantinos de la Universidad de Harvard, y que le permitió escudriñar en las ciento cincuenta y seis cartas que aún se conservan de Sinesio de Cirene junto con la historia religiosa de Sócrates Escolástico. Este rigor documental facilita que el público se forme una imagen imparcial y certera de esta líder silenciosa que gracias a su genialidad influenció las más altas instancias de poder.

Pero el valor más importante de Ágora, fuera de representar la producción más ambiciosa adelantada por un director ibérico y de analizar los fenómenos históricos de Alejandría, radica en su aproximación al papel de la mujer en la ciencia y el mundo de las letras en una época marcada por el machismo y el sometimiento irracional a la figura femenina. Sin duda, Hipatia no fue la primera ni la más importante filosofa de la antigüedad. Nombres como Sosipatra de Pergamo o como Asclepigenia, la hija de Plutarco, por mencionar algunas, merecen también ser rescatadas del olvido y volver a ser estudiadas.

Lo cierto es que entre historia y leyenda, esta película abrirá una interesante reflexión entre sus espectadores sobre el oscurantismo y la represión, que por razones religiosas, aún se presenta contra la mujer en algunos países. En Agora su director logra con genialidad denunciar este círculo de la infamia, utilizando el encanto majestuoso del séptimo arte.

ivanduquemarquez@gmail.com

Iván Duque Márquez

PUBLICIDAD

Vea más en Columnistas

Contáctenos

*
*
*

Nota Este dato lo necesitamos para confirmar su identidad en nuestra base de datos y poder hacer un seguimiento a la respuesta que le damos, no será usado con ningún otro fin.


*
*