El próximo 12 de febrero se conmemoraran 200 años del nacimiento de Abraham Lincoln, quizás el presidente más admirado en la historia de E.U. Su popularidad que lo ha llevado a ser el estadista norteamericano con más biografías, se debe esencialmente a dos factores. La preservación de la unión durante la Guerra Civil librada entre 1861 y 1865, y la abolición de la esclavitud en tierras estadounidenses.
Hoy cuando se conmemoran dos siglos de su nacimiento, no han faltado los comentaristas que han intentado desmitificar a Lincoln acusándolo de racista y de apelar a la vulgar ética 'manzanilla' de la política para abolir la esclavitud con el único propósito de ganar la guerra y preservar el poder. Quienes han caído en este juego han acudido al famoso libro del escritor Lerone Bennett Jr, publicado en el 2000 bajo el nombre de Forzado a la Gloria: el sueño blanco de Abraham Lincoln.
En sus casi 700 páginas, y valiéndose de una gran capacidad investigativa, Bennett destroza la imagen de Lincoln citando frases suyas donde expresa desacuerdo con los principios de igualad entre negros y blancos. Lamentablemente, los argumentos de Bennett se construyen en premisas erradas. Parten del supuesto que como Lincoln vivió en una sociedad racista, nunca estuvo de acuerdo con la igualdad racial y por lo tanto, aborreció los afroamericanos, como intenta demostarlo en sus abundantes referencias bibliográficas.
Pero hacer eco a estos argumentos es simplista y desconoce el ser humano y sus circunstancias históricas. Es más, comete el error de juzgar el pasado con la lupa del presente. Tal vez por eso, vale la pena examinar los documentos públicos de Lincoln que han sido recopilados por una fundación, para facilitar el estudio imparcial de su vida (www.papersofabrahamlincoln.org).
En ellos, como lo señala la investigadora Stacy Pratt McDormont, se encuentra que 'Abe', como le decían sus amigos, ejerciendo la profesión de abogado defendió en varias oportunidades clientes afroamericanos, al igual que asumió causas judiciales en contra de ellos. Pero llama la atención que uno de sus mejores clientes y amigos, el haitiano William Florville, lo destaque como un hombre cuyo compromiso con la eliminación de la esclavitud no reconoció límites.
Lincoln nunca defendió públicamente la igualad racial, tal vez, porque políticamente su carrera nunca hubiera prosperado en una sociedad racista o por temor a correr la suerte de Elijah Lovejoy, quien fue asesinado en 1837 tras defender, por años, la igualdad racial en el estado de Illinois.
A pesar de todo esto, Lincoln llegó al poder con la promesa de eliminar la esclavitud y entregar su vida por esa causa. Como presidente no sólo emitió la declaración de emancipación, sino que también luchó hasta estampar en la Constitución la décimo tercera enmienda, que prohibió para siempre esa aborrecible institución.
Por más esfuerzos que hagan los historiadores, será muy difícil probar con suposiciones que 'Abe' era un racista, pues al final del día son los hechos los que hablan por los hombres. En el caso de Lincoln las balas asesinas de John Wilkes Booth no permitieron que culminara su obra.
'Abe' será recordado como el hombre que abrió el camino hacia una sociedad más igualitaria en E.U. El pasado 20 de enero, cuando el primer presidente afroamericano tomó juramento en ese país, como lo hiciera Lincoln en 1861, quedó demostrado que los argumentos de Lerone Bennett no convencen y que el verdadero legado de este estadista está más vivo que nunca.
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