Por estos días no hay reunión social o académica en la que el tema obligado no sea otro que el comportamiento -bastante errático- de la tasa de cambio.
Cuando además alguno de los asistentes se entera de que, a su vez alguno de los presentes trabaja en bolsa, está vinculado al sector financiero o, más grave aún, es profesor de economía, esto es motivo para que este último sea sometido a un interrogatorio tipo fiscalía con el propósito de que a la mayor brevedad posible responda, por qué el dólar está subiendo como está subiendo y a cómo va a estar al final del año.
Obviamente estas inquietudes no tienen una respuesta única y tal vez deberían ser formuladas directamente a alguien que todos los días esté dedicado a la especulación financiera, pues al fin y al cabo estos especuladores son los que terminan revolcando el mercado día tras día, a pesar de las tímidas intervenciones del Banco de la República en sus intentos por imprimirle cierta dosis de estabilidad.
Hecha esta salvedad y echando mano de una de las leyes fundamentales de la economía, la explicación más acertada a la súbita subida que en los últimos meses ha tenido el dólar (11 por ciento en mes y medio y 50 por ciento en año corrido), está en que la demanda supera con creces la oferta.
Recordemos que Samuelson en su texto básico de Principios de Economía, anota que no es suficiente para que un loro sepa de economía enseñarle a repetir "oferta y demanda", pero sí es un buen comienzo.
Sin embargo, la siguiente pregunta acerca de por qué se está dando ese diferencial, requiere de más análisis.
Si hay más demanda que oferta puede ser debido a un exceso en la primera, a un déficit en la segunda, o lo más probable a una combinación de las dos posibilidades.
Veamos primero qué puede estar ocurriendo por el lado de la oferta.
Las exportaciones se han desacelerado, pero tuvieron un año récord en el 2008, luego no sería una explicación. Algo se dice de un relativo estancamiento en los flujos de remesas de familiares, pero tampoco parece tener el impacto como para cambiar las tendencias del mercado.
El Gobierno hizo una importante emisión de bonos externos a comienzos del año para gastar en pesos, luego tampoco sería la explicación. Queda entonces como única variable explicativa por el lado de la oferta, un estancamiento en la inversión extranjera, producto de la crisis financiera a nivel mundial. Si ello es así, se estaría atentando contra uno de los pilares de la política económica del Gobierno Nacional.
Por el lado de la demanda la explicación no puede estar en un auge imprevisto en las compras al exterior, pues esto se temía que ocurriese de haberse aprobado el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Como este hecho no ocurrió, no puede ser una de las causas a determinar, a menos de que el Gobierno hasta ahora esté pagando las costosas facturas del frustrado lobby desplegado en el reciente pasado.
Por descarte solo queda pensar en una muy fuerte salida de capitales, tanto de nacionales como de extranjeros que, de seguir como va, puede convertirse en una fuga masiva. Aunque las causas de esta estampida no sean endógenas, nosotros sí nos quedaríamos con sus nefastas consecuencias.
PUBLICIDAD