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Gonzalo Gallo González

Naces con un plan de vida

Publicado el 16-10-09

Cierto día un guía espiritual me dijo: "no hay injusticias y cada ser tiene lo que se merece", y protesté en mi interior. No es fácil acoger nuevas creencias y estaba aferrado a la idea de que en el mundo reinaba la injusticia. Pero la enseñanza siguió: "aunque no lo entiendas todo es perfecto y marcha como debe ser". Imposible, me dije, el mundo está en las garras del mal y muchas cosas no funcionan. Y el guía remató: "a la Tierra se viene muchas veces con un plan y cada ser recoge lo que sembró antes. Todo es justo".

Te suena raro, pero sólo necesitas mente abierta para ir más allá de una mirada racional y superficial. 'Malo' y 'bueno' son nombres que ponemos a los hechos, pero ellos sencillamente son como deben ser. El contraste entre los opuestos es necesario y el mundo va como debe ser en su gradual proceso evolutivo.

Comprendes mejor la trama de la vida si aceptas que tu nacimiento no fue el comienzo y tu muerte no es el fin.

Tranquilo, creer en la reencarnación no se opone a la fe en la resurrección ni te aparta de Dios. Resurrección es vida después de la muerte y eso fue lo que mostró Jesús con sus apariciones.

Resucitas cuando mueres, porque el cuerpo era sólo un atuendo para el alma inmortal; regresas al hogar del amor, examinas el plan que habías trazado y te quedas allá evolucionando. Pasado un tiempo haces un nuevo programa con los ángeles y vuelves acá a aprender y enseñar amor. Dios es justo, porque cada espíritu pasa por todo y avanza paso a paso hasta la cumbre del amor.

En Lucas 9,19 aparece esta creencia en la Biblia de una vida en varias etapas de evolución. Alégrate si no ves la vida como un juego de ajedrez en blanco y negro, de malos y buenos que viven una sola vez y van a un cielo o un infierno eternos.

Nadie es 'malo', es un espíritu en la inconsciencia; un hijo del Padre que, al 'fallar', sin percibirlo te enseña perdón, paciencia o firmeza para no aceptar abusos. Lo 'malo' es necesario, ya que así elevas tu nivel de conciencia y amor; es como las vallas que supera el atleta en la pista, o el fuego que da temple al metal. Te cuesta aceptarlo, pero en otras vidas fuiste perverso y no lo recuerdas por tu bien.

Todos los espíritus inician en cero amor y cero conciencia y avanzan en vidas sucesivas, rápido o lento, pues son libres para seguir el plan que se trazó con los ángeles.

No obstante, todos llegarán a la máxima conciencia y al amor total. Antes de venir a la tierra elegiste cuerpo, padres, hermanos, amigos, enemigos, profesión y tu misma muerte. Ahora, con tu libre albedrío, sigues ese programa con amor o desamor, con Dios o lejos de Él.

Nada es casual y todo tiene un sentido, incluso lo que te parece absurdo o desastroso. Sólo puedes practicar perdón si te ofenden, desapego si pierdes algo o paciencia si te tallan. Hay un plan, no hay injusticias y todo llega para el bien.

oasisggg@uniweb.net.co

Gonzalo Gallo González

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