Un aspecto preocupante de la crisis en los países desarrollados es el del retorno de los migrantes a sus respectivos países. En efecto, al declararse oficialmente en recesión Estados Unidos y los principales países de la Unión Europea como Italia, Francia, Alemania y España; no solo se afecta el empleo, sino también su calidad.
En esos países los empresarios han venido tomando decisiones que van desde el cierre de negocios y el aplazamiento de nuevas inversiones, hasta el licenciamiento masivo. Los mayores perjudicados son los trabajadores de baja calificación y, por supuesto, los ilegales.
En consecuencia, han sido despedidos muchos de los extranjeros que se encontraban en situación legal y, a los que no, se les han cerrado cualquier tipo de oportunidades.
Para estos compatriotas se han acentuado las medidas represivas e, inclusive, se han establecido directrices y fondos para promover el regreso voluntario.
La realidad es que se está produciendo un retorno importante que hasta ahora no ha sido cuantificado, pero que es evidente.
En un viaje de regreso de París a Bogotá, con escala en Madrid, escuchaba las conversaciones entre colombianos que contaban las razones de su repatriación. Era un lenguaje, por decir lo menos, interesante: "'Parcero', decidí volver, porque perdí el trabajo y hace ya tres meses busco uno nuevo sin ninguna posibilidad.
Los 'polis' se encuentran por todas partes. Yo me los pillo cuando me vigilan y eso me tiene desesperado. Prefiero regresar antes de que me deporten". "'Parcero', me acogí a un programa en el que nos dan dinero si lo hacemos voluntariamente. Con esa platica y los ahorros le compraré una casita a mi mamá y si algo queda pondré un negocito".
O, diálogos más fuertes: "Uy, 'parcerito', en mi ciudad, capturaron un grupo grande de esos 'manes' que se habían enriquecido con la droga. Sus 'compas' se perdieron. Vea 'parcero' por lo menos esos hicieron platica". O, entre las y los migrantes de más bajo nivel: "la competencia se puso durísima con eso de la ampliación, son mujeres y hombres de esos que vienen del este de Europa.
Nos jodieron, porque son mafias organizadas que explotan el trabajo sexual y nos hacen competencia desleal. Son bonitos o bonitas y prácticamente trabajan solo para comer. Así no se puede".
Inclusive, muchas de las empresas empezaron a licenciar trabajadores calificados y si los migrantes de esas características no consiguen un empleo permanente, pierden sus visas de residencia. Esos regresan voluntaria y silenciosamente.
Los efectos sociales del retorno no se harán esperar: serán incluidos en las cifras de los desempleados, otros en las de la delincuencia. Los menos disfrutarán de sus ahorros y se mantendrán con negocitos o aumentarán el trabajo informal.
Muchos de ellos tendrán problemas de integración a su nueva vida.
De otra parte, se afectarán los ingresos por las remesas que antes mandaban a sus familias. Es una realidad que debe ser analizada por el Gobierno y que deberá tener una política pública para facilitar su reinserción.
De otra manera, engrosarán las filas de los desplazados, no por la violencia, sino producto de la crisis internacional.
germanumana201@hotmail.com
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