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Germán Umaña Mendoza

Inflación

Publicado el 27-03-08

Analistas, Gobierno y junta directiva del Banco de la República proponen dos soluciones para controlar la inflación: aumentar las tasas de interés y eliminar los aranceles y los derechos específicos para los productos agrícolas. La primera medida busca reducir la demanda de crédito y disminuir el consumo que se produce por la vía del endeudamiento y, la segunda, desestimular la producción y el incremento de los precios en el sector agropecuario. Así mismo, por el efecto de la revaluación se ven afectados los bienes nacionales antes que los importados y, por ende, el trabajo y la inversión de los colombianos.

Lo que no nos dicen es que el índice de precios al consumidor se ve influido por una serie de factores que explican históricamente su comportamiento inercial: las alzas en los denominados bienes públicos como el agua, la energía, la educación, la salud y, por otra parte, los continuos incrementos en la gasolina, como resultado de los altos precios del petróleo, que influyen sobre el precio del transporte y por lo tanto sobre todos los demás bienes.

Es allí donde se encuentra el verdadero comportamiento inercial de la inflación. ¿Está el Gobierno Central dispuesto a disminuir precios e impuestos y en consecuencia el gasto, cuando este ha sido la base de su política para mantener altos índices de popularidad, tanto en el desordenado ejercicio de los autodenominados consejos comunales, como en la inversión en la seguridad democrática?

Tampoco son especialmente analíticos con respecto a la inercia en los precios en aquellos sectores donde existe un control mono u oligopsonico en las redes de comercialización o con el excesivo gasto militar que cada día representa un mayor porcentaje del PIB, lo que produce un 'keynesianismo militarista' que es concentrador y poco distributivo.

Con cinismo quieren sumar a las menores transferencias que se girarán a las regiones por concepto de salud, educación y agua potable, la disminución a los impuestos regionales de los combustibles. El Estado central nada sacrifica para poder continuar gastando a manos llenas.

A pesar de todas las falacias, continúan pensando en incentivar las estructuras impositivas regresivas que favorecen al capital antes que al trabajo. Es evidente que la desaceleración de la economía conducirá a mayor desempleo y a menor poder adquisitivo del grueso de la población. Parecería lógico que los que mucho recibieron retribuyan con parte de sus ganancias a sus benefactores. Pero no, no en Colombia, la tendencia será agravar cada vez más a las clases medias y por la vía de los impuestos indirectos a los más pobres.

Y es que, en la medida en que se deteriore el espejismo del crecimiento económico permanente, se harán evidentes los huecos negros de la inflación, el desempleo y la pobre distribución del ingreso. Es decir, inequidad y desequilibrio. Es oportuno decirlo: la pobreza, la miseria, el aumento de los desplazados y la injusticia social son causas reales generadoras de violencia y caldo de cultivo de la permanencia de la tragedia nacional. 

Germán Umaña Mendoza

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