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Gabriel Rosas Vega

Regla fiscal: primer paso en el camino correcto

Publicado el 29-10-09

Aunque muchos se resistan a aceptar que la disciplina fiscal no es fundamental para el buen éxito de la política económica, es preciso insistir en que las virtudes que se le atribuyen no son en vano y, por tanto, se torna indispensable volver sobre ellas. Por los problemas que conocemos, la discrecionalidad en el manejo de la política fiscal, presupuestal no es una buena forma de conducir la Hacienda Pública, sobre todo si se tiene un Gobierno y un Congreso 'manirrotos', dispuestos a satisfacer las peticiones de todo orden. Eso de creer siempre que los recursos fiscales son infinitos o que las puertas del crédito están siempre abiertas, es un error garrafal que luego se paga con desequilibrios macroeconómicos de larga y dolorosa duración.

Como quiera que la tarea de disciplinar a los distintos protagonistas es compleja, hay métodos o sistemas que pueden ayudar a tan difícil misión. Uno de ellos es introducir en la legislación reglas fiscales que apunten en la dirección de un manejo prudente del presupuesto nacional. Dicho de otra manera, se trata de reducir el margen de discreción de las autoridades y, al propio tiempo, coadyuvar a la disciplina -el Ministro de Hacienda se propone presentar al Legislativo un proyecto en ese sentido.
Es normal, por supuesto, que las reglas fiscales sean entendidas como una restricción legal sobre el gasto o sobre el monto de la deuda del sector público, con lo cual, dicen algunos especialistas, se agrava el problema de la inflexibilidad, tantas veces cuestionada y discutida en el contexto del manejo y la formulación de la política.

Si bien algo de razón tienen las críticas, en particular en lo que toca con la inflexibilidad adicional, que en principio no es conveniente para orientar la gestión y, además, no se necesitan para el cumplimiento de los principios de asignación eficiente de los recursos, de redistribución del ingreso y de estabilización económica, el balance entre lo bueno y lo malo de las reglas corre a favor de su establecimiento, así ofrezcan algunos inconvenientes.

En un documento elaborado por Ignacio Lozano y Jorge Ramos, funcionarios del Banco de la República, encuentran los interesados en el tema unas referencias concretas. Por ejemplo, anotan, que desde el punto de vista macroeconómico las reglas fiscales apoyan la efectividad de otras reglas de política en el campo monetario y cambiario, que se establecen para controlar la inflación. De igual modo, que la literatura especializada sugiere que un marco institucional bien diseñado reduce la incertidumbre de los inversionistas sobre el futuro de sus negocios. La mayor confianza se traduce en menores costos de uso del capital, mayor acceso a los mercados financieros internacionales, menores primas de riesgo y mayor fortaleza del sistema financiero local.

La credibilidad que adquiere la política económica basada en reglas, se soporta en el conocimiento anticipado por parte de los agentes, de los objetivos de cada política y del conjunto de instrumentos disponibles para su logro. Y he aquí la piedra que más puede doler en los zapatos de los congresistas encargados de darle el visto bueno a la eventual norma: las reglas fiscales ayudan a conformar un 'marco institucional despolitizado', que al trascender los períodos de cada gobierno garantizan un manejo sano de las finanzas públicas. Complicado asunto, por aquello que la aprobación del presupuesto es un acto político.

rosgo12@hotmail.com

Gabriel Rosas Vega

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