Publicidad

Portafolio.com.co

EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.



Patrocinado por:
  • Opine
  • Imprimir
  • Enviar
  • Tamaño del texto

Anterior 14 de 83 en ColumnistasSiguiente

Gabriel Rosas Vega

Pobres y vaciados

Publicado el 13-08-09

Es frecuente que la gente se pregunte ¿porqué los países de América Latina -excepción hecha de Brasil en los últimos tiempos- no progresan y sus gentes viven pobres y vaciadas? En agudo contraste con países asiáticos, hasta hace muy poco atrasados y carentes de muchas cosas y, por supuesto, con naciones europeas del este, los de esta parte del mundo se equiparan con los atrasados de África.

De acuerdo con el concepto científico del profesor Douglas North, Premio Nobel de Economía, el cambio económico es el resultado de modificaciones: 1) en la cantidad y calidad de los seres humanos; 2) en el caudal de conocimiento humano, particularmente en cuanto se lo aplica al dominio de los hombres sobre la naturaleza, y 3) en el marco institucional que define la estructura deliberada e incentivos de una sociedad.

En consecuencia, una teoría completa del cambio económico integra teorías del cambio demográfico, institucional y del caudal de conocimientos. Nada fácil el asunto, pues creo que no tenemos buenas hipótesis sobre los temas, en particular, los de la calidad de la población y el caudal de conocimiento. Así como podemos aseverar que en cantidad y calidad de los seres humanos somos competitivos; es también factible que en número -comparado con la disponibilidad de recursos- superemos los límites y que en calidad tengamos falencias. Algo parecido puede ocurrir con el conocimiento, aspecto en el que sí estamos atrasados, por factores económicos y falta de voluntad política. En cuanto a las instituciones, si bien las tenemos, es un hecho que su funcionamiento no es el mejor.

Empero no se trata, por lo pronto, de analizar el panorama técnico de manera que tengamos la explicación científica más completa del asunto planteado en el interrogante del título: ¿por qué vivimos pobres y vaciados? Para responderlo basta aludir a lo que acontece allende las fronteras y en nuestros propios predios. Para la muestra un botón.

Una dirigencia que no pudo poner en marcha el plan de integración económico concebido para toda el área y después segmentado en dos grupos -grupo Andino y Alalac-, le negó al desarrollo la posibilidad de salir avante. Con unas economías paralelas y no complementarias -todos quieren producir lo mismo- le cerraron las puertas a la ampliación de los mercados y, lo que es peor, a la diversificación de la producción. Si a lo anterior se agrega el comportamiento esquizofrénico de muchos de los mal llamados líderes, no es de extrañarse que no hayamos podido progresar como deberíamos.

Lo cierto y real es que nos movemos en un ambiente poco propicio para el progreso y, además, subadministrados en los aspectos fundamentales. En estos lares se confunde la politiquería con la política, los liderazgos son excluyentes y personalistas, pues no tienen expresión colectiva, no existen organizaciones políticas fuertes que canalicen las opiniones de los ciudadanos y la corrupción ronda por todos los rincones.

Que contraste con lo ocurrido en Europa, que desde la creación del Benelux y pese a las dificultades propias de una decisión política de esta naturaleza, sus personeros no desmayaron nunca en el propósito de alcanzar el objetivo de integrarse económica y políticamente.

Tres países -Bélgica, Holanda y Luxemburgo- firmaron en 1943, en Londres, un pacto que no se detuvo nunca, sino más bien avanzó hasta convertirse en la tercera potencia del mundo.

Gabriel Rosas Vega

PUBLICIDAD

Vea más en Columnistas

Contáctenos

*
*
*

Nota Este dato lo necesitamos para confirmar su identidad en nuestra base de datos y poder hacer un seguimiento a la respuesta que le damos, no será usado con ningún otro fin.


*
*