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Gabriel Rosas Vega

El problema más grave

Publicado el 06-08-09

Sin temor a equivocación se puede afirmar que el problema más grave que tiene Colombia es el desempleo. No sólo por los datos que muestran las estadísticas, sino por la creciente informalidad -según la información disponible, se ubica entre los países que más padecen este fenómeno-, el frente laboral es el que muestra el peor desempeño y, sobre todo, la tendencia más negativa. Lejos está de haber asimilado el principio que dice: "el acceso al empleo constituye uno de los principales mecanismos de inserción social".

Aunque se haya convertido en un lugar común, es preciso repetir una y otra vez que el empleo es la principal fuente de ingreso de los hogares, porque permite la adquisición de bienes y servicios que hacen posible a sus miembros aspirar a un nivel de vida acorde con sus patrones culturales. Pero, además, cuando tiene lugar en el ámbito formal, se puede participar en el sistema de previsión social (salud y pensiones), estructurado para que el trabajador y su familia puedan hacer frente a las situaciones imprevistas y tengan una vida digna una vez que se jubilen.

No obstante, ahí no paran las cosas; el acceso al empleo representa para el individuo su canal de inserción en el esfuerzo colectivo de creación de riqueza económica y cultural. De esta manera, la insuficiencia del empleo se traduce en grave menoscabo de la integración y protección social y de la realización de capacidades humanas, así como en un marcado deterioro de la autoestima individual y colectiva. Y por si hiciera falta algo más, cuando se convierte en un fenómeno prolongado o sistemático para ciertos grupos, debilita seriamente la cohesión social en torno al proyecto colectivo y mina los conductos democráticos de participación. Los gobiernos populistas con inclinaciones dictatoriales, son la consecuencia más evidente de este delicado asunto.

Si así son las cosas; la pregunta obligada es, entonces: ¿cómo encarar el problema?

Siguiendo a los especialistas en estos menesteres y dando por descontado que los temas gruesos -crecimiento económico, educación, desarrollo tecnológico, brechas salariales- hacen parte del inventario de cuestiones que se deben abordar, vale anotar que tres son los principales obstáculos que entraban el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas, sector fundamental para encontrar las soluciones: la carencia de financiamiento apropiado; la dificultad de acceso a conocimientos tecnológicos y gerenciales, y los canales inadecuados para la comercialización de sus productos.

En vista de su importancia como fuentes de empleo y la elevada incidencia en la generación de ingresos para los hogares más pobres, deben desplegarse formas muy activas de políticas públicas a favor de este sector. El principal objetivo de la política y de los servicios que se provean es establecer condiciones más estables de producción y de empleo, que favorezcan la acumulación de conocimientos. El apoyo a las microempresas para mejorar su posicionamiento en las cadenas productivas, fortaleciendo su interrelación con los proveedores de distintos bienes e insumos, hace parte de la estrategia.

Otra área importante, es el establecimiento de redes de apoyo que permita a estas empresas incorporase a los procesos de modernización. El acceso a la financiación, en particular al crédito, es factor clave que debe ser atendido en forma prioritaria. Aunque existen otros campos para la acción, no entro en mayores detalles por razones de espacio. 

Gabriel Rosas Vega

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