No se trata de banalizar la referencia al delicado asunto del empleo, al ponerlo a la altura de la escasa producción de goles de la Selección Colombia. Ni más faltaba. Los dos asuntos merecen consideración, porque cada uno en su órbita, marca el punto de referencia a la gestión de los colombianos.
El gol, como objetivo del deporte más popular del mundo y su expresión máxima, no difiere de la generación de empleo, el óptimo logro de la gestión en materia económica. Así como el primero es la traducción del correcto desempeño de los atletas; el segundo, es la consecuencia obvia de la buena formulación y, lo más importante, de la adecuada gestión de las políticas económicas.
Observando los resultados obtenidos en los dos escenarios, no cabe duda de que el desempeño no ha sido el mejor. De un lado, a los jugadores del equipo nacional no parece que los entrenadores les hubieran advertido que el fin o el objetivo del fútbol es marcar goles. Nada se logra con sólo jugar bonito, si al concluir la contienda el resultado es desfavorable, siempre por la carencia de gol. La mofa que implica la expresión 'jugamos como nunca, pero perdimos como siempre', está plenamente justificada. Es imposible ascender en la tabla con base en la elegancia y el buen trato que se le dé al balón. Eso no se califica. Los puntos se consiguen con los partidos ganados y éstos son el producto del mayor número de goles.
En lo que toca con el tema del empleo, convertido en el problema más angustiante de la vida nacional, hay que decir que en eso tampoco el país ha tenido éxito. Los datos de las estadísticas son acusadores y no se ve claro el futuro. A pesar de que hay quienes consideran que los mayores grados de inversión y un crecimiento vigoroso y sostenido resolverá la mayor parte de los problemas que se perciben en el mercado laboral -sin lugar a dudas es cierto que un alto grado de crecimiento sostenido es indispensable para avanzar en la solución-, es un hecho que las diversas distorsiones e inflexibilidades estructurales que existen en el mercado impiden la generación de mayor número de empleos, en particular lo suficientemente bien remunerados para permitir que las personas salgan de la pobreza.
Como no basta el diagnóstico, sino que es necesario identificar formas de solución, enunciar algunos temas puede ser útil.
Primero, para establecer una agenda de políticas para el futuro es preciso evitar recomendaciones generales de política -Mk. Lo que funciona en un país no es necesariamente adecuado para otro.
Segundo, la economía nacional debe crecer con más rapidez e incrementar su productividad para mejorar su incorporación en el mercado mundial por la vía de las exportaciones con mayor valor agregado. Tercero, no obstante los avances logrados en algunas áreas, persisten problemas en relación con el crecimiento, la inversión y la productividad.
En consecuencia, se requiere desplegar una gran ofensiva social, con especial énfasis en conquistar la equidad. En ese ámbito de la ofensiva social, un elemento importante es un mayor gasto social y más eficiente. Mejorar y ampliar el acceso a la educación es vital. Cuarto, es esencial alcanzar un mayor grado de competitividad y progreso social, sin menoscabar la estabilidad macroeconómica. Con empleo y goles se puede mejorar el ánimo.
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