Con la decisión de la junta directiva del Banco de la República, que bajó 100 puntos básicos la tasa de interés de intervención, el instrumento no va más. En adelante no podrá la autoridad acudir a ese expediente para mover el sistema, dado que el margen de maniobra es muy exiguo. Apenas dispone de uno o dos para llegar al límite de la inflación y evitar tasa negativa.
Puestas las cosas así, cabe preguntar: ¿qué estrategia va a seguir la junta para responder a las presiones sobre el costo y la cantidad de crédito y, al mismo tiempo, mantener a raya la inflación? Neutralizada la tasa de interés, tiene la alternativa de trabajar en el frente de los encajes, campo en el que tomó decisiones para contener el torrente que se insinuaba. Pero las posibilidades se reducen, pues los dos instrumentos no pueden apoyar al proceso de reactivación.
Teniendo muy claro que para los planes de estabilización el crédito importa mucho, viene al caso aludir a la concepción de algunos especialistas que sostienen que, puede haber restricciones de crédito durante las fases tempranas de los programas de estabilización, lo cual no implica de inmediato la posibilidad o la necesidad de diseñar un marco estructural alternativo de política.
Puesto en términos más simples, el planteamiento teórico dice que en muchas ocasiones es preferible tener racionamiento de crédito y/o restricción que tener tasas de interés más altas. Creo que la tesis es aceptable hasta cierto punto; en particular hasta cuando el daño que puede causar la restricción va más allá de sus beneficios. Con todo, no satisface la inquietud sobre el costo de los fondos que actúa en la práctica como un factor altamente restrictivo, en especial en épocas de desaceleración económica.
Por este motivo, es preciso contar con alternativas para evitar problemas en la transición.
La postura de la junta en relación con la política monetaria y la forma como es percibida por los bancos comerciales es un factor clave. A pesar de que perdió en algún grado la credibilidad por el incumplimiento de las metas, ha retomado el sendero, gracias a la evaluación objetiva de sus actuaciones.
Quedó claro que los choques monetario y crediticio que suelen contribuir a la desaceleración económica, no fueron causa máxima de dificultades. Empero, el reto de la crisis está en evitar un cambio abrupto en el comportamiento del crédito por parte de los bancos comerciales, en tanto se corrigen varias de las debilidades del sector financiero.
En realidad, cuando las tasas de interés se han aumentado en defensa de la moneda previamente estabilizada, se pueden bajar más rápido si el marco estructural funciona dentro de un contexto cambiario estable, si hay capacidad en el país para hacer la transición hacia un tipo distinto de régimen de señales y si la competitividad resiste.
En materia cambiaria no se puede pasar por alto el preocupante comportamiento de la tasa de cambio en las últimas semanas. Ahí puede existir una fuente de conflicto complicada. En lo que toca con posibles debilidades del sector financiero, si bien el sistema muestra buena solidez, es necesario seguir muy de cerca el comportamiento de la cartera, en especial la de consumo y la hipotecaria que tienen una muy íntima relación con el más grave de los problemas que aquejan a la economía nacional: el empleo.
rosgo12@hotmail.com
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