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Gabriel Rosas Vega

Para superar la crisis y el atraso

Publicado el 11-10-08

 Aunque por regla general no es de buen recibo asignarle a las políticas económicas funciones para cumplir varios objetivos a un mismo tiempo, hay ocasiones y circunstancias en las que tal posibilidad se da; bien porque existen espacios amplios para calibrar las acciones con relación a la estabilidad y el sostenimiento del equilibrio macroeconómico, o bien, porque tales acciones son complementarias o subsidiarias entre sí. Sin perjuicio de atender factores de corto plazo, la gestión se puede orientar a conseguir resultados en el largo plazo con la seguridad de que no habrá conflicto.

Mirando el panorama económico nacional, signado por la pérdida inocultable de dinamismo del crecimiento y el aumento del desempleo, una fórmula aplicable al caso actual es poner cuanto antes en marcha un plan de inversiones para el desarrollo de la infraestructura. Con recursos externos, que de acuerdo con el Gobierno se pueden conseguir sin mayores dificultades, y aportes del sector privado, se tornaría posible atender dos comensales al mismo tiempo: inyectarle cierta dinámica al crecimiento y mantener el nivel de empleo. Y algo adicional; la justificada preocupación de la autoridad monetaria con relación a la inflación, no tendría en el plan de inversiones el combustible que acreciente la llama de los precios. Eso debe ser tomado en cuenta a la hora de las decisiones.

En favor de la propuesta hay que anotar que casi sin excepción, los países más ricos y desarrollados tienen mejores caminos y puertos, sistemas eléctricos más confiables y con mayor cobertura y servicios de comunicación más sofisticados. La relación entre el nivel de ingreso y la calidad de la infraestructura es intensa. La infraestructura es un determinante esencial de la productividad y el crecimiento, porque ayuda a reducir los costos del transporte y expande el mercado. A medida que aumenta el número de industrias que se suman a la economía del conocimiento, se confía a los sectores de infraestructura el suministro de los servicios que hacen posible el creciente flujo de información.

En particular, como las barreras arancelarias y no arancelarias han ido perdiendo importancia en el ámbito de los obstáculos al comercio internacional y la liberalización se ha ido imponiendo cada vez más -pese a las protestas reiteradas de muchos-, el país tiene que atender los costos del transporte si quiere mejorar su incorporación a la economía mundial. La distancia es, por supuesto, el principal, pero no el único elemento que determina los costos del transporte. Entre las diferentes variables que afectan los costos de transporte marítimo, por ejemplo, la eficiencia de los puertos no es solo la más importante, sino la que puede ser modificada más directamente. Es aquí y dentro de las actuales circunstancias que el aporte de los particulares resulta clave para hacer del desarrollo sectorial una empresa mucho más colectiva.

Creo que huelga ponderar uno a uno los aportes favorables del plan, porque bien claras están las ventajas que reporta; no obstante, no puede pasar desapercibida la importante contribución que le brindaría a atenuar el impacto recesivo del ciclo.

rosgo12@hotmail.com

Gabriel Rosas Vega

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