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Enrique Ogliastri

El bueno, el malo y el feo

Todos hemos tenido la necesidad de buscar y escoger a un colaborador de trabajo. ¿Cómo escogerlo bien? El error más común es buscar a un conocido, o a recomendados de amigos, pues la amistad no necesariamente tiene mucho que ver con el trabajo, y los conocidos de conocidos tampoco garantizan nada, ni siquiera solvencia moral. Afortunadamente las ciencias humanas han identificado a los cinco grandes factores de personalidad asociados con el buen desempeño en el trabajo. Igualmente se han identificado los factores que inducen fallas de integridad en las personas y el efecto de la apariencia.

Según estudios de la pasada década, los buenos trabajadores, quienes consiguen excelentes resultados, conjugan cinco características de personalidad muy precisas. Existe mucha diversidad de pruebas de personalidad, que no son equivalentes unas con otras. Desde el punto de vista del desempeño en el trabajo se encontró que el conjunto de los cinco grandes factores de personalidad predecían el buen desempeño de una persona en el trabajo. Estos cinco factores son la estabilidad emocional, la extraversión, la apertura a experiencias, el ser complaciente y el ser concienzudo o responsable. Las personas que tienen este conjunto de características de personalidad obtienen resultados excelentes en su trabajo.

¿Cómo predecir que alguien no nos saldrá el 'malo' de la película? Los estudios han identificado tres factores, dentro de los cinco grandes factores de personalidad, que predicen comportamientos negativos en el trabajo. Esta configuración de tres factores ha permitido desarrollar efectivos test de integridad, que permiten saber si una persona caerá en estos comportamientos negativos.

Los tres factores son: no ser complaciente, ni muy concienzudo cumplidor de sus compromisos, ni emocionalmente estable (neurótico). Los test de integridad predicen exitosamente si alguien va a robar, faltar al trabajo, o beneficiarse de sus empleadores, aún si el empleado parece ser bueno y rigurosamente ético en las entrevistas.

¿Y contratar al feo? Dicen que 'el hombre y el oso, entre más feo más hermoso', lo que no deja de ser un mal consuelo. La realidad es que muchos estudios científicos han demostrado que la gente atribuye mayores virtudes a los altos y a los guapos (o guapas, medidos por la simetría y por la proporción de rasgos) y que efectivamente las apariencias tienen un efecto importante al escoger personal para el trabajo. Ya Sócrates y Platón sugerían que parte de la esencia del bueno estaba en ser también bello.

Pero el éxito laboral de Betty la fea y su difusión por todo el mundo parecería indicar que se está tocando un punto sensible, y la práctica de seleccionar por apariencia es ilegal en aquellos países que no consideran justo discriminar por imagen (lo que incluye edad, raza o defectos físicos). Se suele creer que el aspecto como criterio para escoger personal es de corto plazo, superficial, que sólo sirve para abrir puertas y comenzar..., pero no es tan simple: efectivamente hay una inercia en la reputación y la imagen que proporciona una buena apariencia.

La selección de personal ha avanzado significativamente en la última década, y están disponibles buena cantidad de nuevos test profesionales para ayudarnos. Parece simple, pero en realidad no es aconsejable tratar de hacerlo con meras intuiciones obtenidas en entrevistas poco estructuradas. Igual que en el reparto de papeles en el cine, se debe identificar al malo, no descontar al feo y escoger bien al bueno. 

Enrique.Ogliastri@incae.edu

Enrique Ogliastri

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