La situación de los mercados de crédito de E.U. hace propicio retomar algunas reflexiones desarrolladas ante la crisis crediticia de 1973.
En el año 1974, el señor Henry Mueller, vinculado al Citibank por 42 años, fue designado para establecer las políticas de crédito del portafolio de préstamos de la entidad. La relevancia de su responsabilidad no podía ser mayor, E.U. enfrentaba la crisis originada en el denominado shock petrolero, al haberse cuadruplicado su precio y dispararse la inflación, lo que por primera vez en período de posguerra , dejaba al descubierto los peligros de tomar riesgos excesivos y concentraciones en el portafolio.
En sus recomendaciones, aún vigentes, sostenía que la concesión de crédito era todo menos algo estático, y que por encima de cualquier técnica, era más un arte que una ciencia. Explicaba que los bancos estaban en el negocio de tomar riesgos y tener éxito dependía de que estos fueran razonables, controlados y dentro de parámetros definidos. Hacía énfasis en que las concentraciones de riesgo debían estar limitadas, de suerte que ningún acontecimiento único pudiera tener un impacto significativo adverso.
Con relación al crédito inmobiliario recomendaba estimar su valor no solo en forma realista, sino prudente, permitiendo un margen cuidadoso de protección, evitando a su vez concentraciones geográficas y conociendo el resto de compromisos financieros de los prestamistas.
En dos de sus reglas de oro, recordaba a los oficiales de crédito que "en el mundo crediticio el papel de un oficial de crédito era anticipar y no reaccionar" y que lo que "parecía imposible que sucediera, sí podía suceder y sucedía, como lo demostraba la recesión que se estaba viviendo".
Los conceptos anteriores y desde luego múltiples más, han venido nutriendo todo lo que se entiende como el sistema de administración de riesgo de la banca, orientado por los acuerdos de Basilea. Sin embargo, los sofisticados modelos y detallados requerimientos alrededor del tema , tal vez hacen olvidar en la práctica que el principal factor crítico de éxito es entender y trasmitir, en términos sencillos y de sentido común, lo que debe identificarse como el deber ser en asuntos bancarios.
Las razones de la crisis bancaria americana, quizás son muchas, pero su origen, en buena parte, se debe al alejamiento del deber ser en materia de crédito. Préstamos concedidos apartándose de ortodoxos criterios de otorgamiento, productos derivados de los mismos empacados en confusos diseños, titularizaciones efectuadas sin divulgar suficiente información, carencia de entrenamiento de supuestos expertos, laxitud en controles, todo ello, probablemente auspiciado por la tentación de aumentar, quizás tanto las ganancias de organizaciones como los reconocimientos económicos a nivel individual, pasan hoy su cuenta de cobro.
La reforma financiera propuesta por el Gobierno Bush en materia de control, indudablemente apunta a vigilar más el deber ser en el largo plazo, sin embargo, lo más importante es que las nuevas generaciones de banqueros , se preparen y tomen cada vez más conciencia sobre la inmensa responsabilidad del sistema bancario frente a la sociedad.
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