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César González Muñoz

Liberalismo y economía criminal

Publicado el 04-06-08

Un funcionario anónimo de una casa de bolsa le dijo a PORTAFOLIO que las nuevas medidas de control a las entradas de capitales, anunciadas por el Gobierno la semana pasada, pueden tener origen en "las afirmaciones de algunos operadores que dicen que los extranjeros han buscado figuras para burlar el control de capitales, haciendo pasar como Inversión Extranjera Directa el dinero que traen a la Bolsa".

Creo no equivocarme: esta es la primera vez que la prensa escrita reproduce una 'voz bursátil' que reconoce que no todo lo que aparece en las cifras como Inversión Extranjera Directa, realmente lo es. Desde hace años, algunos comentaristas hemos expresado una duda metódica sobre la completa veracidad de las estadísticas sobre inversión extranjera. Ahora, la gran mayoría de las opiniones en los medios participa en un coro de alabanzas a la Seguridad Democrática, a la política económica, a la confianza del mundo en Colombia, para 'explicar' la dinámica de la inversión extranjera. No importa que las cifras financieras externas de varios países de la región sean mejores que las nuestras. Es muy lamentable, pero 'los agentes' del mercado bursátil no están dispuestos a reconocer públicamente que algunos de los flujos que manejan no son inversiones en maquinaria, equipos o instalaciones generadores de empleo, sino golondrinas que vienen a pasar una temporada en esta tierra y se alojan en diversidad de papeles financieros fácilmente liquidables en bolsa y convertibles en divisas extranjeras.

Ni dichos agentes, ni autoridad pública alguna, tienen idea de qué parte de esas corrientes tiene origen en la economía criminal, puro lavado de activos para pagar costos locales del narcotráfico o para inversiones en papeles o en finca raíz.

El Gobierno dijo la semana pasada que, para combatir la entrada de capitales especulativos disfrazados de inversión extranjera, estableció una cuarentena de dos años para los fondos que ingresan como IED. También decidió aumentar al 50% el encaje que deben registrar los fondos que entran para comprar papeles financieros.

La cuarentena está bien enfocada; al fin y al cabo, las inversiones físicas deben regularmente esperar mucho más de dos años para empezar a producir ingresos netos. Es también un gran avance que el Gobierno se decida a reconocer que no todo es color rosa, confianza y seguridad a la hora de entender el comportamiento de la Inversión Extranjera Directa.

Estas cifras han sido tradicionalmente muy dudosas. Pero el Banco de la República no se ha ocupado de escudriñarlas. ¿Qué significa que, con toda frecuencia, el principal país inversionista en Colombia después de Estados Unidos es Panamá, seguido a alguna distancia por ciertas naciones insulares del Caribe? Las grandes inversiones en hidrocarburos y minería no generan dudas sobre su autenticidad, lo mismo que las entradas de inversión de cuantía considerable en otros sectores. Pero valdría la pena hacer un buen ejercicio de investigación sobre muchas 'inversiones' de las que nadie da cuenta ni razón una vez quedan registradas en el Banco Central.

La conciencia pública debiera estar debatiéndose entre la necesidad de impulsar una sociedad y una economía liberales, y la obligación de atender los imperativos del combate a la economía criminal con todos los fierros disponibles. No obstante, ello no ocurre así; mucha gente que pertenece a los estamentos empresariales, gubernamentales e intelectuales ha preferido la ceguera complaciente.

Además del uso adecuado de los instrumentos de la política económica, la estabilidad macro exige, en las particulares condiciones colombianas, reconocer el monstruo de la economía criminal, abandonar la ceguera complaciente e imponer controles administrativos y policiacos a los flujos financieros internacionales. Si la dirigencia social y política no procede en consecuencia, el impacto nocivo de la economía ilícita acabará con cualquier esperanza de instalar en estas breñas una sociedad realmente liberal.

César González Muñoz

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