Frente a la gravedad de la crisis, sus efectos sobre la economía y la sociedad colombiana, no comparto el optimismo de los líderes gremiales y algunos analistas. Me preocupa lo restante del año, pues creo que los peores efectos se sentirán en este periodo.
Mi preocupación central es el empleo, ligado este, a la forma como se desenvuelva el consumo de los hogares; y por ese camino, un componente muy importante de la demanda agregada de nuestra economía. Si bien algunos indicadores muestran síntomas menos graves, otros de estabilización y algunos pocos de una leve recuperación, el empleo sigue deteriorándose, y no sólo por las características de su volumen, sino también y muy particularmente, por ajustes que en el mercado se ha realizado al nivel de los salarios.
Según los reportes del Dane, llevamos varios meses con aumentos en el volumen de desempleados. Además, el Observatorio de Mercado Laboral del Ministerio de Educación, mostró una reducción en el monto del salario recibido por el grueso de los profesionales colombianos, y la Encuesta Social de Fedesarrollo, también indica cómo el porcentaje de personas con ingresos superiores ha disminuido, y crecido el de quienes ganan menos de $500.000.
Es decir, estamos ante un mercado laboral que no está generando, en el neto, empleos. Hay nuevas ocupaciones en unos sectores, pero se destruyen en otros, y las sumas y restas muestran, como lo ha documentado Hugo López, que llevamos un buen rato sin generar un volumen importante de nuevos puestos de ocupación. En efecto, quienes tienen un trabajo ven cómo el mercado está ajustando hacia la baja sus ingresos.
La combinación de mayor desempleo con menores ingresos de quienes tienen una ocupación, debe generar una disminución en el volumen total del consumo de los hogares y eso, tarde o temprano se reflejará en una caída de la demanda agregada. Si adicionalmente, tenemos problemas con los mercados venezolano y ecuatoriano, se genera una mezcla donde los empresarios seguirán viendo afectadas sus ventas, su rentabilidad y por la misma razón, sus posibilidades de crear nuevos o peor aún, mantener los mismos puestos de trabajo.
Si a esto se le agrega la incertidumbre en el frente político, creada de forma innecesaria e irresponsable, completamos un panorama donde lo mejor es esperar el año entrante, antes de hacer nuevas inversiones o expandir la capacidad instalada. En E.U., la tasa de desempleo sigue aumentando a pesar de una política contra-cíclica de grandes magnitudes, y allá el problema central y todas las energías están enfocadas en este tema. Aquí, seguimos pensando en otros temas, por la vanidad y el deseo de unos pocos, de mantenerse en el poder.
ccaballero@cifrasyconceptos.com
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