La información es un bien no siempre valorado. En muchas ocasiones se toman decisiones sin ella y sin preguntarse si existirá un dato o la forma de conseguirlo. Aún en los más caóticos e inesperados espacios, siempre hay forma de generar algún tipo de información.
Un ejemplo son los 'calibradores'. Se ubican en las vías más transitadas por buses y busetas, con una planilla, anotando el tiempo y el paso de algunos de los vehículos de servicio público. A los que disminuyen la velocidad, o se detienen, sin importar convertirse así en una nueva causa de trancones, el calibrador le informa el tiempo, en minutos, que le lleva la siguiente buseta de la misma ruta u otra que compite por pasajeros. Según me explicó uno de ellos, el conductor del bus o buseta, con esa información decide si disminuye su propia velocidad, si la aumenta un poco o si simplemente debe ir y pasar a su compañero/competidor de ruta.
Los calibradores pueden ser formales o informales. Los primeros, son funcionarios de alguna compañía, reciben un salario mínimo, llenan la planilla y colocan un sello en una adicional que lleva el conductor. Esa información es entregada de forma diaria a la empresa de buses, la cual, presumo, es usada para tomar decisiones sobre racionalización de las frecuencias. Los otros, la mayoría, reciben monedas de 100 y 200 pesos cada vez que suministran información a los conductores.
Algunos ofrecen servicios adicionales, por ejemplo les venden energizantes e hidratantes, pues 'los conductores siempre viven cansados'. Si el calibrador solo ofrece la información, su ingreso promedio puede ser de 35.000 pesos diarios, pero si además venden las aguas y otros productos, eso puede generar unas ventas brutas de 100.000 pesos. Si el conductor compra algo, la información se entrega 'gratis'.
Este 'informal' servicio de información muestra las irracionalidades del servicio público de la ciudad. Un calibrador no es humanamente capaz de realizar el conteo y dar la información a todas las rutas que pasan por el punto donde se encuentra.
Por ejemplo, sobre la Carrera 11, uno de ellos estima que pasan 70 rutas de buses y busetas. Los carros asignados a cada ruta se mueven en tres grupos, alrededor de 20, 40 ó 60. El tiempo estimado de frecuencia es cada 20, 10 ó 5 minutos respectivamente. Quién más cubre, presta su servicio solo a 20 de las 70 rutas.
Los calibradores son un buen ejemplo de la forma como espontáneamente y sin refinamientos técnicos, varias personas generan un servicio de información y hacen de eso una forma de vida. También testifican el absurdo caos del transporte público de la ciudad.
ccaballero@cifrasyconceptos.com
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