Ante la decisión unilateral del Gobierno de fijar el aumento del salario mínimo con la inflación observada, las centrales obreras han señalado la necesidad de no aplicar la variación del índice total, sino la correspondiente a los ingresos bajos.
El argumento es interesante y tiene una sólida fuerza argumentativa y técnica. El IPC está disponible de forma pública para 13 ciudades, por niveles de ingreso y por los 8 principales grupos de gasto.
El año pasado, mientras la inflación total fue de 7,67 la inflación de las personas de ingresos bajos, es decir, el grueso de las destinatarias del salario mínimo fue de 8,99, 1,32 puntos por encima del total.
En el caso de los hogares de ingresos altos, la inflación fue de 5,69, es decir, 3,3 puntos menor que la de los ingreso bajos. Es decir, este año, la inflación de forma clara y contundente golpeó con mayor fuerza a los más pobres.
Esto se explica, porque la canasta de bienes y servicios que consumen las personas varía según su nivel de ingreso. Mientras una persona de ingresos bajos debe destinar cerca del 50 por ciento de su gasto solo a comprar alimentos, una persona de ingresos altos destina menos del 12 por ciento.
El año pasado, mientras la inflación total fue de 7,67 por ciento, la de alimentos fue de 13,17 y la de los alimentos consumidos por los hogares de ingresos bajos fue del 13,77 por ciento. Es decir, a quienes afecta de forma directa la decisión sobre el salario mínimo.
Por esto tiene mucho sentido considerar, particularmente cuando el salario mínimo no logra ser concertado y se fija por decreto, a qué grupo de la población beneficia de forma prioritaria el aumento, y cuál fue el nivel de inflación más cercano a su realidad.
La existencia de una serie estadística nos permite observar lo ocurrido en el mediano plazo.
Para ello, se puede utilizar el índice acumulado, el actual, disponible en la página web del Dane tiene como punto de inicio diciembre de 1998 y puede ser usado para ver las variaciones en diferentes momentos.
Por ejemplo, el índice desde el 2002 hasta el 2008 tuvo un crecimiento acumulado de 40 puntos. Para ingresos altos fue de 35,8 puntos y en contraste los ingresos bajos han acumulado aumento de 41,5 puntos.
Los alimentos, que como ya anotamos, pesan mucho en la canasta de consumo de los más pobres subieron, a lo largo de los últimos 6 años 53,5 puntos.
El país tiene en la mesa de concertación laboral un espacio institucional muy importante que se ha venido desaprovechando. Sus discusiones se han centrado en el salario mínimo, cuando hay muchos más temas laborales en la agenda. Incluso en la discusión del salario mínimo, en muy pocos años se ha logrado un acuerdo entre trabajadores, empresarios y Gobierno.
Todo esto me lleva a compartir el criterio de los representantes de los trabajadores y señalar que la inflación de ingresos bajos debería ser el índice a ser usado cuando el salario mínimo sea fijado por decreto.
caballerocesar@yahoo.com
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