El proyecto 'Bogotá Cómo Vamos' presentó la semana pasada una nueva versión de su reporte sobre el estado de la ciudad. Uno de los insumos para el análisis es la encuesta de percepción ciudadana realizada por Ipso Napoleón Franco.De las varias que se pueden comentar de la encuesta, quiero detenerme en el permanente deterioro del Sistema de TransMilenio, en la percepción de los ciudadanos. En una calificación de 1 a 5, TrasMilenio obtuvo 4,6 en el 2001, luego descendió a 4,1. En los dos años siguientes continuó en descenso para ubicarse, en el 2004 en 3,3. En el último año se recuperó un poco y en la medición más reciente obtiene 3,4.
Este último año, los resultados contrastan con puntajes superiores por parte de las busetas, 3,6, y los ejecutivos que se ubican en 3,5 y que vienen en una leve tendencia de aumento, desde 3,2 en el 2002. El de más baja calificación son los colectivos con 3,3.
En cuanto a la calificación del servicio, TrasMilenio recibe la peor calificación en el 2007, 3,2 sobre 5. La bicicleta recibe un 4,1. Si bien es cierto que los otros medios de transporte no reciben calificaciones muy superiores a la de TransMilenio, uno esperaba mejores desempeños de un sistema con una infraestructura especial y un parque automotor nuevo. En el 2008, el 26% de las personas consideraron que sus trayectos cotidianos toman más tiempo que el año anterior. El punto más alto de la serie fue en 1998, donde el 48% consideraban que se demoraban más y el punto más bajo fue en el 2002, cuando la gente sintió una reducción substancial en sus tiempos de desplazamiento.
TransMilenio cuenta hoy con 84 km. de vías exclusivas, 114 estaciones en operación y una flota de 1071 articulados disponibles. Es sin lugar a dudas uno de los símbolos del mejoramiento de la ciudad. Por ello, el deterioro de su percepción frente a la ciudadanía y sus usuarios, es un tema que no podemos dejar pasar desapercibido.
El sistema no soluciona, por sí solo, los problemas de movilidad de la ciudad. Ojalá la administración distrital y los empresarios privados entiendan que aquí está en juego uno de los símbolos de la ciudad, que ha sido financiado con nuestros impuestos y hace parte del sentido de orgullo que hemos recuperado en la capital.
Si de verdad se quiere construir una 'Bogotá Positiva' no puede permitirse un mayor deterioro en la percepción de este, uno de los símbolos de la ciudad.
drodriguez@cifrasyconceptos.com
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