El título de esta columna surge de una conversación con Eugenio Marulanda sobre los dramas sufridos por la Región Cafetera debido a no tener aún la Autopista del Café. El proyecto hoy parece la utopía más frustrante de la región. Concebido bajo la administración del Gobierno Samper, en el año 1997, fue diseñado originalmente para ser ejecutado en un período de 30 meses, con un presupuesto inicial de 175 mil millones de pesos. La soñada autopista requiere la construcción de 90 Km y la rehabilitación de otros 147. El sistema de concesión debería ser financiando por los usuarios mediante el pago de tres peajes. La obra, como le consta a quien la recorra, después de 11 años, aún no está concluida.
Durante la administración de Pastrana, se extendió el período de construcción en 52 meses. Este plazo se cumplió en septiembre del 2004. Durante la presente administración, en el 2005, se concedió un plazo adicional de 2 años y, luego de una conciliación, se amplió de nuevo el plazo en tres años y se autorizó el cobro de otros tres peajes. Con esto se supondría que la obra debería estar terminada a finales del 2009.
El diseño de la obra ha sido modificado, y por ejemplo, un túnel previsto inicialmente ya no será construido, a cambio de este se construirá un puente elevador, lo que sugiere un cambio en el diseño y, por lo tanto, en el presupuesto. Hoy no tenemos claro cuál va a ser el costo final, pues el concesionario estima que en los próximos dos años deberán invertirse entre 130 y 140 mil millones de pesos adicionales.
Cuando por fin finalicen la obra, la firma concesionaria cobrará por 20 años los peajes para recuperar los costos de este proyecto que se demorará, al menos 12 años en construir. Es decir, ¡una concesión de, por lo menos, 32 años para construir 90 km y reparar 147 km adicionales! Francamente vergonzoso.
Esta es la misma firma que acaba de obtener la concesión del aeropuerto Eldorado. Como los medios han registrado, en menos de un año, y esto ya es un nuevo récord, logró que el Gobierno, de forma graciosa y contra el patrimonio de todos los colombianos, le otorgue aumentos en el presupuesto y plazo de la concesión.
El Eje Cafetero se merece un tratamiento más serio y respetuoso por parte del Gobierno Nacional y del concesionario. Los sobre- costos de la obra son difíciles de explicar, pero siempre los abogados encontrarán una forma de hacerlos parecer legales. Lo que es infame con esta región, es someterla a un período de 12 años, siendo optimistas, para realizar una obra que en cualquier país serio hubiera tomado como máximo tres. Aún así, algunos funcionarios del nivel nacional se preguntan por qué los caldenses no son más competitivos, cuando deberían cerciorarse de no repetir nuevamente la historia del Dorado, fehaciente prueba de la malicia indígena que, al parecer, estamos pagando con ésta 'utopía del café'.
PUBLICIDAD