A raíz de mi última columna recibí un mensaje de Sergio Clavijo, Director de Anif, quien en dos de sus comentarios económicos (Diciembre 12 de 2007 y Enero 22 de 2008), presenta argumentos para concluir que no es conveniente moverse a un esquema obligatorio para un servicio militar ni social. Sus razones son varias:
En el caso del servicio militar, el argumento central que comparto, es que el Ejército debe continuar su proceso de profesionalización y ojalá, el pie de fuerza nacional sea 100% voluntario. A 2006 el 46% de nuestra fuerza pública estaba compuesta por soldados profesionales. Los demás son conscriptos regulares y una parte cada vez más pequeña de bachilleres. Los bachilleres que no prestan el servicio militar, hasta agosto del 2007, pagaban una cuota de compensación que "supuestamente" debería ser proporcional al ingreso del hogar de la persona. La Corte Constitucional declaró inexequible esta disposición produciendo una disminución de recursos para los gastos de defensa nacional del orden de $75 mil millones anuales. El Dr. Clavijo reconoce dos cosas: uno que en sociedades con "relativa" paz y sin conflictos internos o externos la tendencia es eliminar la obligatoriedad. Este claramente no es el caso de nuestro país. Además, el esquema de compensación, parece tener muchas inequidades púes todo indica que bachilleres de los colegios más costosos del país, pagaban cuotas de compensación como si sus hogares, fueran de clase media (en el mejor de los casos).
Respecto al servicio social obligatorio, el argumento para no recomendarlo es básicamente de carencia de demanda, pues entre las alternativas vistas por ANIF: vinculación a gobiernos locales y apoyo docente en zonas rurales, sólo habría demanda para 50 mil bachilleres, de los 570 mil graduados al año.
Reconociendo la importancia de los argumentos continúo creyendo que, por motivos de equidad e integración social, es necesario pensar en la posibilidad de generar un servicio social obligatorio universal, que permita a personas de diferentes condiciones sociales y económicas compartir espacios y ampliar de forma ¿obligatoria¿ sus redes. Las capacidades transformadoras de esta alternativa pueden ser inmensas, aunque no las tengo plenamente cuantificadas.
Respecto a las limitaciones de la demanda analizadas por ANIF, es posible mencionar otras alternativas: la defensa civil y la Cruz roja, en un país donde de forma permanente se presentan desastres naturales, pueden ser una alternativa para capacitar un volumen importante de la población para enfrentar de forma más organizada y ojalá preventiva, estos eventos. Los cuerpos municipales de bomberos y los guardabosques en nuestros parques naturales, también son una alternativa para jóvenes colombianos, que después de prestar su servicio social obligatorio vean en ellas una carrera promisoria y socialmente deseable.
Claro para organizar este servicio social obligatorio, será necesario no solo presentar varias alternativas a los bachilleres sino también asegurarse que sean ejercicios, con objetivos y contenidos claros y definidos.
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