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Carlos Gustavo Álvarez

Enseñanza del 20 para jóvenes del 21

Publicado el 09-10-09

Mientras el sistema educativo transcurre en la denominada 'semana de receso' (¿de qué?, ¿por qué la población estudiantil de Bogotá queda marginada del simulacro de emergencias?), recibí el mensaje de un estudiante. Me invitaba a leer su reflexión sobre la educación en Colombia (http://porunaeducaciondeverdad.wordpress.com).

El comienzo del documento no puede ser más crítico: "creo que he perdido mi tiempo y mis padres han perdido su dinero". Considera que la actual educación colombiana hace vivir a los alumnos "en una caja de cristal, en una burbuja aislada de la sociedad, sin ninguna noción clara de la realidad del mundo".

Ese ensimismamiento pernicioso comienza por las materias. "Los colegios enseñan álgebra, estadística, geometría, trigonometría, cálculo, entre otros, pero los estudiantes se confunden a la hora de contar las vueltas de una compra". La inmersión inoficiosa comprende, por ejemplo, la enseñanza del español, en la que es preciso conocer todos los movimientos literarios, "pero los estudiantes no saben hablar ni escribir bien, ni hacer algo tan básico como una carta". Para no hablar de la historia, la cual, como señala Jaime Jaramillo Uribe, "se enseña desarticulada de los fenómenos económicos y culturales del país".

El bachiller considera que la experiencia del aprendizaje en la mayoría de colegios de Colombia no es retadora ni apasionante, y que definitiva y categóricamente no es divertida. "A uno le debería dar gusto ir al colegio. Más allá de los amigos y los juegos. A uno le debería despertar curiosidad el colegio, que debería darle a uno razones para asistir". Luego de sopesar diversas ideas, y citar hasta palabras de Milhouse, en Los Simpson ("no sólo no estoy aprendiendo nada, sino que estoy olvidando lo que ya sabía"), hace su propuesta: "el colegio debería centrarse en enseñar argumentación, investigación, hábitos de estudio y de vida, resolución de problemas concretos, aplicación de ciencias básicas. Debería generar una conciencia de la actual situación del mundo". También, agrega, debería hacer énfasis en la parte física, para aprovechar la etapa más activa en la vida de los estudiantes. Mejor dicho: formar más que informar.

Las reflexiones de este estudiante coinciden con planteamientos tratados en el Primer Foro Mundial de las TIC, organizado esta semana por People Marketing. Se buscaba dilucidar si están el sistema educativo, la empresa, el país y usted mismo preparados para las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Antonio Ramón Bartolomé, de España, habló sobre el sistema educativo. Y respondió que no. Se aleja de dos factores que los jóvenes encuentran en la web: participación (redes sociales) y diversión. Por el contrario, su experiencia es con una enseñanza aburrida y unidireccional.

Bartolomé consideró que las competencias a desarrollar por un joven de hoy están relacionadas con el acceso y la organización de la información, el aprendizaje autónomo y la integración de medios, en una escuela y con una enseñanza divertida, y bajo la guía de profesores líderes. Vale la pena esa reflexión. De una educación de mediados del siglo XX para jóvenes del siglo XXI. Albert Einstein planteó: "la enseñanza tiene que recibirse como un regalo de gran valor, no como una obligación desagradable". Para cumplir, así, la ilusión que marcó la vida de Felipe, el amigo de Mafalda: ir a la escuela contento y feliz.

cgalvarezg@gmail.com

Carlos Gustavo Álvarez

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