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De un intruso o del servidor que soporta el programa del Runt. Bajo el cielo nocturno que se extendía infinito, plateado por el fulgor de la luna llena, advertí una sombra. Delgada, estatura mediana, pelo largo. Me dispuse a aplicar las dos llaves de judo que junto con la venia le aprendí a mi maestro de esa disciplina, Chan Kong Sang, mejor conocido como Jackie Chan, y antes de descargar el golpe letal y el onomatopéyico "kiá", me di cuenta de que era mi hija Sara, que miraba al satélite con su cuello ligeramente inclinado.

--Crepúsculo --susurró.

Decidido a enseñarle a distinguir la ruta de los astros, me dispuse a explicar mediante el recurso pedagógico de la poesía,  que el crepúsculo había pasado. "Ya del Oriente en el confín profundo --enuncié, libreteado por Diego Fallon--/ La Luna aparta el nebuloso velo / Y leve sienta en el dormido mundo / Su casto pie con virginal recelo".

--Ay, papi, cállate. ¿No ves que espantas al vampiro?

Seguramente me quedé con esa cara de bobo que caracteriza a los padres de familia frente a cada iniciativa de sus hijos adolescentes, sobre todo si son mujeres. Quise decirle a Sara que murciélagos por ningún motivo, porque como asevera Gardeazábal, no hay nada más difícil que sacarlos cuando se meten a una casa.

--A ver --explicó Sara--. "Crepúsculo" es la historia de Isabella, que se enamora de Edward, segura de tres cosas: que es un vampiro, que una parte de él se muere por beber su sangre y que ella está total y perdidamente enamorada de ese muñeco.

No entendí bien o el mundo ha cambiado mucho. Yo nunca tuve ningún deseo hemofílico por mi esposa y si le contara que una parte de mí se muere por beber su sangre, estoy seguro que toda la parte de ella acabaría con la otra pobre parte de mí.

--Nena, corazón del papá: debes estar confundida. Seguramente Edward es un flebotomista de "Analizar", dispuesto a practicar una delicada venopunción a Isabella, con el fin de facilitar un diagnóstico hematológico...

--Papi, papi --me interrumpió Sara con su expresión de infinita paciencia--. "Crepúsculo", libro y película, es sólo el comienzo de la saga. También están "Luna Nueva", "Eclipse", "Amanecer"... Son hermosas crónicas vampíricas...

Yo no imaginé cómo acometer toda esa saga astral, si en la primera cita le chupan la sangre a la protagonista.

--Sarita, ¿no me digas que estarías dispuesta a que tu novio se bebiera tu sangre, clavándote en el cuello unos colmillos más filosos que los de "Copito" perro?

Sara miró a la luna. El viento helado movió las ramas de los árboles del humedal. "Si fuera como Edward..., lo que sea", suspiró Sara.

Volvimos a casa. Ni Drácula, ni Nosferatu, ni los vampiros que pelearon contra Hugh Jackman como Van Helsing chupan la sangre con tanto estilo. Como estamos en época de reelección y de presentar la Declaración de Renta, tengo pesadillas. Estoy durmiendo con una estaca al lado de la cama.

cgalvarezg@gmail.com

Carlos Gustavo Álvarez

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