Hojeaba una revista cuando apareció mi amigo del alma Gustavo Álvarez Gardeazábal, sentado como el hombre que vendió al contado, con su perra 'Pola' en actitud distinguida, cómplice en la sibarita recomendación de un buen vino de la cepa chardonnay, que resplandecía en la elocuencia de una copa de cristal.
Ambos, Gustavo y 'Pola', miran a la cámara, y ambos, también, están vestidos de blanco, aunque el traje de la perra presenta algunas manchas. Al fondo se levanta un legendario caucho de la Orinoquia, y en conjunto se asemejan a una escena de La Vorágine, La Isla de la Fantasía o Madagascar II Escape África.
--¿Le llamo al doctor Gardeazábal, doctor? --me preguntó Stellita, mi secretaria cuyo Día celebro, conocedora del afecto que siento por quien ahora denominan 'El gran Patriarca' y sabedora de mi costumbre inveterada de felicitar a quien se lo merece.
--¿'Doctor'? ¿Y desde cuando Gardeazábal es 'Doctor', Stellita? Una cosa es que esté vestido de blanco y otra...
--'Doctor' se les dice en Colombia a las personas importantes,
doctor.
--En Colombia se le dice doctor a casi todo el mundo, Stellita. Hay algunos que se lo merecen por su jerarquía intelectual y sus conocimientos, su trayectoria notable y su humildad. Pero en Colombia tuvimos al doctor Goyeneche y ahora tenemos a Doctor Krápula. Y hay menos doctores de los que se imagina.
--Ay, doctor, no comience con sus chistes...
--¡Se lo juro! Doctor o Ph.D, en el sentido estricto, es solo aquel que ha cursado los más altos estudios profesionales, que por lo general representan 21 años de quemarse las pestañas y mucha plata invertida, Stellita. Como doctores, lo que se dice 'doctores', no alcanzan a graduarse más de 36 personas al año en Colombia.
--¿Y los médicos?
--Entre los médicos hay varios doctores y muchos especialistas. Ninguno ha hallado la cura contra la 'doctoritis'.
--¿Le llamo entonces a Don Gustavo?
--¡No le vaya a decir 'Don' porque lo extraditan! El 'Don' estaba reservado para personas respetables, como siempre le dije a Don Hernando y a Don Enrique Santos Castillo, que en paz descansen. Pero aparecieron Don Berna y Don Mario, y el tratamiento ilustre se nos 'perratió', paramilitarizó y narcotizó. No, Don, no.
--Ahora entiendo porqué a Don Yamid Amat no le gusta que le digan 'Don Yamid'.
--Tiene toda la razón, Stellita. Yamid practica un concepto muy equilibrado e igualitario de la sociedad y los títulos rompen esa armonía. Digamos que el 'Don', más que romperla, la cose a balazos.
Stellita se quedó pensando. "¿Y entonces cómo le voy a decir a Don Julio?".
--¿A Don Julio Sánchez Cristo?
--No --me respondió preocupada--. A Don Julio, el del bigotito. Al que no demora en llegar al Ley. Pero en fin --se despabiló--, le voy a llamar al señor Álvarez...
--No, no, ¿cómo se le ocurre decirle 'Señor'? ¿No ve que los 'Dones' de aquí son los 'Señores' de México? Si no me cree, mire dónde está 'El Señor de los cielos'.
--¿Entonces qué? ¿Llamo al escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, sí o no?
--'Escritor polemista'. Según el aviso, esa es su profesión. Su frase favorita es "a veces una chucha mata a un perro". Pobre 'Pola'...
--Ya se lo paso, doctor.
--Dígame licenciado.
cgalvarezg@gmail.com
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