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Carlos Gustavo Álvarez

Flor de Pote

Publicado el 02-10-08

Tiempo sin ver a 'El Pote' Gutiérrez. Cuando aparece de la nada, me va levantando con un abrazo y me estampa un beso oloroso a Oso Yogui enrazado con Shrek.

-¿Pote?

Era una agradable masa con tendencia a la redondez, que compartió conmigo muchos años del bachillerato feliz y sobrevivió a la trigonometría del profesor Taborda (y a Taborda), al Castellano de 'Frijolito' y a las misas de gallo que entonaba en latín el padre Montoya.

-¿'Pote'? -me contestó-. Ay, papito, eso era antes. Llámame 'Flor de lis'.

Como soy un tipo inteligente, con una alta capacidad de razonamiento abstracto y diestro en el pensamiento asociativo, rápidamente contesté a 'El Pote':

-No entiendo, Pote.

-A ver -se pavoneó con una media vuelta torera-: lo único que me queda de 'Pote' es la mamera de encontrarme con mis compañeros de bachillerato. Porque, como ves, nada de grasa ni aquí... ni...

-Entiendo.

-Y en cuanto a 'Flor de Lis', es mi nombre, digamos, artístico. Lo adopté mucho antes de ser un activista del movimiento LGBT.

-Pero poteflordelis: la flor mencionada es, en la heráldica, quiero decir, símbolo de reyes..., varones, tú sabes... La máxima licencia de su uso se la tomó el movimiento scout. A menos que los del movimiento Ymca piensen otra cosa...

-Ay, mono divino y tontín: acabas de clasificar en la antología de perlas homofóbicas que reunió la divina Florence. Pero, bueno, ya: me mamé de ser macho y de vivir pegado del pipí. Salí del closet y soy feliz, flor de lis, por su poder aromaterapéutico.

-Claro, flor de pote, digo, de lis. O sea que eres... algo así como ¿un esteta?

-Corazón mío: ahí estás pintado. Sigues pegado a la pureza del lenguaje. No en vano fuiste el mejor alumno de 'Frijolito'. Pero no, esteta, no: esteticista. Y de todas las terapias, escogí la de los aromas.

-¿Por qué? ¿Hay más?

-Masoterapia, chocolaterapia, mesoterapia, maderoterapia, risoterapia, auriculoterapia... Ni para qué te las enumero.

-¿Y a eso te dedicas?

-A ver: cuido las pieles más bonitas de Bogotá y estoy buscando una alianza con Marlon Becerra para extenderme por todo el país. Atiendo desde las manos, pasando por los glúteos...

-Ah, sí, la auriculoterapia...
El pote-flor-de-lis se me acercó y me dio un golpecito en el cachete.

-Monazo: lo dicho: tú vives en la luna desde que estábamos chiquitos -se quedó mirándome la piel-. Ay, mi madre, cómo la tienes de ajada. ¿No me digas que todavía eres de esos 'varones' heráldicos que no se aplican crema en el cutis mañana y noche?

-Pues es que a mí me da...

-Basta -me extendió una tarjeta-. Te espero en el consultorio. Te desnudas, te hago un masajito, una sesión de aromaterapia y aceites esenciales y te dejo la piel como un duraznito.

-Está bien. Pero los glúteos, otro día...

-Bobito. Chao.

-Chao, Pote... Flor de lis.

cgalvarezg@gmail.com

Carlos Gustavo Álvarez

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