Ahora es frecuente que al terminar clase, varios alumnos tomen con su celular la foto del tablero después de haber estado respondiendo mensajes, o han salido del aula para responder sus llamadas. Los más discretos han colocado su teléfono en silencio, pero consultan permanentemente para saber quién los ha llamado.
Esta última modalidad se está agregando a la de alumnos que instalan su grabadora, MP3 o Ipod para registrar la clase, sobre todo en los cursos en los que el profesor exige repetición fiel de sus iluminados conceptos más que crítica de los mismos, la cotejación entre corrientes opuestas, o la aplicación de lo aprendido a la realidad.
Esta práctica se ha agregado a la tradición de que un alumno (o usualmente una alumna) toma notas para su pareja o grupo. He recibido por Internet la oferta en venta de los resúmenes de mis clases, fenómeno que aumenta en la víspera de exámenes; y en celebraciones de grado he visto agradecer a alguno que tomaba los mejores apuntes y los circulaba generosamente.
Del lado del docente se ha pasado del magistrado que se sentaba a leer fichas o hablaba sin usar el tablero, a un tipo de docente que lee láminas con letra pequeña trasladadas de un texto en Word al Power Point o simplemente escanea páginas de un libro y va leyendo; dejando prosperar en los alumnos la duda acerca de su real dominio del tema. Los alumnos los denominan profesores 'karaoke'.
Quedan pues pocos docentes que escriben para desarrollar un argumento de modo ordenado, utilizando todo el espacio del tablero con diversos colores. Suele ocurrir que muchos profesores van leyendo sus láminas sin percatarse que los alumnos que siguen despiertos leen más rápido con la vista que el expositor, y les queda la duda de si las láminas han sido preparadas por el monitor.
En el acto de exponer, el docente debe elaborar en su cerebro el argumento, verbalizarlo y plasmarlo en el tablero a medida que expone; y de modo inverso el alumno que lo escucha y lo ve en la pizarra pasa a copiarlo ( si lo entendió); y debería poder intervenir para aclarar, discutir o disentir si fuese necesario. Esta interlocución sería la garantía de aprendizaje, pero a algunos docentes las intervenciones de los alumnos les traumatizan sus clases, porque no han previsto tiempo para la participación de los alumnos.
Esta doble falla de maestros que ya no escriben (casi son los mismos que publican poco), y alumnos que no toman notas, está agravando las limitaciones para escribir; y por ello diversas universidades han eliminado la monografía dando paso a otras opciones de grado (pasantías, preparatorios, paso al postgrado), sobre todo diplomados de elevado costo que no implican escribir tesis.
La generalización del lenguaje del Messenger ( tqm xq ) está recortando severamente la capacidad de redacción de un argumento. Y quizá por todo ello, el concurso de mejores tesis de pregrado en economía que promueve la Academia de Ciencias Económicas recibe muy pocas candidaturas.
A lo anterior se agrega que el Ecaes de Economía no incluye prueba de redacción, como existe en las pruebas internacionales.
beethovenhv@yahoo.com
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