Al ser galardonado por la OIT con el premio al Trabajo Decente, Stiglitz pronunció un discurso con una aguda crítica a los responsables de la crisis, a sus costos y a la pertinencia de los planes para enfrentarla.
Sostuvo el galardonado que la globalización permitió a Estados Unidos exportar sus hipotecas 'toxicas' y que de no haber podido hacerlo, la crisis habría explotado antes y más severamente. De modo que la mayor economía del mundo aparte de exportar su filosofía de desregulación de los mercados, nos traslada los impactos de su mal manejo económico, incluso a países que sanearon sus finanzas, implementaron políticas monetarias sanas y adoptaron marcos regulatorios.
Además de la caída en las exportaciones estimadas entre 35 y 45 por ciento se está produciendo una reversión en los flujos financieros y de inversión, pues los capitales regresan a sus matrices para beneficiarse del estímulo del Gobierno. Respecto de los planes de salvamento y reactivación el Nobel pregunta: ¿cómo puede un banco o empresa de un país en desarrollo competir con sus pares de países desarrollados que están recibiendo cuantiosas ayudas gubernamentales?
El núcleo de su argumentación es que pese a que la crisis es global, los planes de rescate y reactivación se han adoptado a nivel nacional, y por ello, reclamó que hubiera una acción global concertada. En esa dirección se ubica el plan adoptado por el G-20 en Londres.
Coincidió con Krugman y Sachs en afirmar que los planes de reactivación están bien orientados, pero son insuficientes, y mostró que el valor de las casas ha caído entre el 20 y 50 por ciento, al mismo tiempo que se han erosionado los ahorros para el retiro. Y registra el hecho de que en épocas de crisis la gente tiende a ahorrar, lo cual es inconveniente de cara a la necesaria reactivación del consumo.
Por último, ante la pérdida de 600.000 empleos por mes y la amenaza de que la tasa de desempleo se eleve hasta el 10 por ciento al final del 2009, el autor denuncia el hecho de que bajo la inspiración neoliberal, se desmontaron los que él llama 'estabilizadores sociales', a saber el seguro de desempleo y los programas de salud y de vivienda, que habrían podido aliviar el impacto de la crisis.
Respecto de la tesis de muchos países que afirman estar 'blindados' por tener un elevado nivel de reservas, cuestionó que Estados Unidos haya financiado su déficit emitiendo títulos del Tesoro, de modo que ha absorbido el ahorro mundial para financiarse, y de otra parte sostiene que la acumulación de reservas al mismo tiempo que puede servir para que un país enfrente la crisis, estuvo en la génesis del problema, pues significó la sustracción de esos recursos de la demanda agregada mundial.
La conclusión de Stiglitz es que ante la pérdida de ingreso de los trabajadores por las políticas liberales, la sociedad optó por el endeudamiento que ahora ha hecho crisis y reclama entonces que al menos un 1 por ciento de los planes de rescate de los países desarrollados, se asignen para apoyar a los países en desarrollo que están siendo castigados, a pesar de haberse comportado mejor que las metrópolis.
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