En dos semanas el nuevo presidente ha producido una cascada de hechos simbólicos y ha tomado una serie de medidas que definen la impronta de su Gobierno: cerró la base de Guantánamo, tal como lo había prometido, afirmando que: "rechazamos por falsa la opción entre nuestra seguridad y nuestros ideales"; y países europeos que se habían negado a recibir a esos presos cuando el Gobierno de Bush lo solicitó, ahora los aceptan con el argumento de que Bush creó el problema y Obama busca resolverlo.
Cumpliendo su promesa de inclusión y unidad nacional ha designado al Nobel de física Steven Chu para la secretaría de Energía, a la hispana Hilda Solís como secretaria de Trabajo, al afroamericano Eric Holder como secretario de Justicia, y elevó la cuota femenina en su gabinete. Ha reducido los obstáculos a los sindicatos prometiendo "revertir muchas de las políticas laborales de la administración Bush, que según los demócratas y el movimiento sindical reducen el poder de los gremios", aduciendo que éstos no son parte del problema, sino de la solución, firmó un programa de apoyo a los autos ecológicos y advirtió a las grandes empresas automotrices que si no presentaban planes que impliquen menor consumo de energía no será posible salvarlas.
Además expresó interés en construir trenes de alta velocidad.
Obama se ha concentrado en impulsar el plan de US$825.000 millones para estimular la economía, logrando su aprobación en la Cámara a pesar del voto en contra de los republicanos. Asimismo, regañó a los banqueros por otorgarse cuantiosos beneficios, mientras dejan en la quiebra a los ahorradores, lo cual calificó como "el colmo de la irresponsabilidad", y puso un tope de US$500.000 a los salarios de los ejecutivos de las empresas que reciban dinero para su rescate.
En contra de la negativa persistente de Bush, autorizó la experimentación con células madre para buscar la cura de diversas enfermedades, en lo cual E.U. está rezagado; y decretó que las mujeres deben ganar igual que los hombres afirmando que "no puede haber ciudadanos de segunda clase en los puestos de trabajo, y que además de injusto es ilegal y malo pagar a alguien menos debido a su género, edad, raza, etnia, religión o discapacidades".
En entrevista a la cadena Al-Arabiya afirmó que su país no es enemigo de los árabes y que los escuchará antes de tomar decisiones; -y para ese efecto envió al diplomático George Mitchell-, al igual que el uso de Internet para lograr una gestión más transparente muestra un estilo de Gobierno que modificará hacia el futuro las formas de ejercicio del poder.
A pesar del buen recibo que han tenido sus medidas, hay quienes le exigen que si se reconoce que hubo torturas procese a los responsables; los designados secretarios Richarson y Daschle no pudieron posesionarse por tener investigaciones en contra y su propuesta de que los insumos para el plan de reactivación sólo sean estadounidenses ha despertado las protestas de los defensores del libre comercio.
No sabemos si logrará mantener tal dinamismo, o si busca crear rápidamente hechos irreversibles, pero Obama está marcando una impronta novedosa y muy difícil de revertir.
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