Cuando se preguntaba a los ejecutivos financieros por sus altísimos salarios, siempre respondían que ello obedecía a su eficiencia y a incentivos merecidos por su adecuada gestión del riesgo. Ante la reciente crisis financiera se ha propuesto que en la futura regulación sus pagos se vinculen estrictamente con los resultados de varios años y no solo de un período anual, pues ello ha estimulado la especulación.
El hundimiento en primera instancia del plan de salvamento propuesto por la administración Bush, se explica por la incidencia de quienes siguen creyendo que el mercado tiene la capacidad de recuperarse por sí solo y consideran que se debe permitir la quiebra de las entidades mal gestionados. En ello coinciden con los ciudadanos que protestan ante un plan que busca oficializar los activos bancarios de mala calidad, y en época de elecciones nadie quiere enfrentarse a la opinión pública y arriesgar su puesto.
El plan propone asignar 250 mil millones de dólares para comprar dichos activos depreciados, 100 mil millones para usar posteriormente y 350 mil millones para un uso posterior autorizado por el Congreso. No obstante, a juicio de Krugman este plan solo conseguirá mitigar la espiral bajista del mercado, y no soluciona la totalidad del problema, pues solo se refiere a los títulos hipotecarios respaldados. Los demás derivados financieros construidos sobre dichas hipotecas subprime siguen estando en el aire.
Krugman sostiene también que de no haberse generalizado el pánico por la posición del secretario del Tesoro Paulson, las entidades financieras hubieran buscado capitalizarse con recursos foráneos como lo habían hecho hasta ahora. Cabe advertir que una parte significativa de dichos títulos está en manos de entidades bancarias o fondos soberanos de China, Japón y países del Golfo, y las pérdidas en Europa son ya más elevadas que en E.U. Es sabido que cuando un deudor hipotecario en E.U. tiene dificultades de pago, simplemente devuelve la vivienda, en tanto que en Europa debe pagar el monto adeudado, independientemente de la situación financiera en que se encuentre.
Paul Volcker fue retirado de la Reserva Federal por Ronald Reagan, pues defendía la necesidad de regular los mercados y fue puesto en su lugar Alan Greenspan, quien no creía en la regulación y no la aplicó.
Joseph Stiglitz ha concluido, que la caída de los mercados financieros significa para los fundamentalistas del mercado lo que la caída del muro de Berlín significó para los comunistas.
Considera que a futuro es recomendable establecer una mayor vigilancia para advertir el crecimiento inusual de activos poco fiables (como los tulipanes en el pasado y las hipotecas recientemente), estableciendo para ello una Comisión de Seguridad de Productos Financieros, como la que existe para supervisar la calidad de los productos de consumo.
beethovenhv@yahoo.com
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