portafolio.com.co / opinión / columnistas / Andrés Espinosa Fenwarth
Los aniversarios son generalmente fuente de celebración. Este debería ser el caso del TLC con Estados Unidos, cuyo acuerdo se firmó el 22 de noviembre del 2006 en el auditorio del BID, en la ciudad de Washington. La revista Semana rememora esta fecha en su edición 1.438 con una nota titulada '"Nada todavía', en la cual sostiene que "su ratificación parece más lejos que nunca", dada la inacción legislativa estadounidense respecto del TLC.
Semana argumenta que la consideración del TLC en el Congreso "se empantanó, porque la política estadounidense dio un giro de 180 grados, y porque el Gobierno colombiano cometió algunos errores en el camino. Estas equivocaciones empezaron en 2005 y a principios del 2006, cuando el equipo negociador... intentaba satisfacer a algunos gremios, como los avicultores y los azucareros, y tardó más de la cuenta en cerrar el diálogo con los gringos".
Si bien las elecciones realizadas el 7 de noviembre del 2006 le dieron el control del Congreso al Partido Demócrata, y ello se tradujo en un ambiente hostil a los acuerdos de libre comercio, incluido el de Colombia, la demora en el cierre del TLC se explica por razones distintas a las esgrimidas por Semana. La negociación del TLC comenzó en Cartagena el 18 de mayo del 2004; incluyó inicialmente a Perú y a Ecuador. Ecuador se marginó luego a raíz de la crisis política que confluyó en la salida del presidente Lucio Gutiérrez, en abril del 2005. Bolivia participó como observador. El ritmo de las negociaciones con los andinos fue lento en verdad, por la ausencia de una política común en la CAN, y por el sistema de vocerías andinas que exigía coordinación previa y presencial.
Colombia finalizó la negociación el 26 de febrero del 2006, incluido el tema azucarero, que no tuvo injerencia alguna en la aludida tardanza. En marzo del 2006, Estados Unidos reabrió las negociaciones en avicultura, y condicionó la firma del TLC a la definición de la admisibilidad de la carne de bovino en materia sanitaria, sector afectado por la presencia de la enfermedad de las 'vacas locas' en Estados Unidos, delicado asunto que no tenía relación directa con la negociación, pero que frenó entonces el TLC. Ambas cuestiones se resolvieron satisfactoriamente el 20 de agosto, preservando lo acordado.
Las dificultades políticas en Washington comenzaron dos días antes de la firma del TLC: un grupo de connotados congresistas demócratas le solicitaron a la administración Bush, sin éxito, no firmar el TLC con Colombia, a fin de dar el espacio necesario para renegociar los capítulos laboral y de propiedad intelectual.
El Congreso norteamericano anunció el 10 de mayo del 2007 un compromiso bipartidista que viabilizaba el tránsito legislativo del TLC de Colombia y Perú, previa modificación de su contenido en los aspectos técnicos mencionados, lo cual se hizo de manera expedita en ambos países. En ese instante, ambos acuerdos estaban al mismo nivel. Pese a ello, el Congreso norteamericano aprobó el TLC con Perú en diciembre del 2007, y dejó el nuestro colgado indefinidamente en la agenda legislativa, pendiente de precisiones de orden político ajenas al TLC.
aespinosa@minagricultura.gov.co
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