Un reciente estudio de los economistas de la Universidad de California, Barry Eichengreen y Marc Flandreau, publicado por el National Bureau of Economic Research, demuestra que, contrario a la creencia popular, e incluso a la evidencia académica, el dólar estadounidense sobrepasó a la libra esterlina como moneda de reserva a mediados de los años 20. Con el pasar de los años, y particularmente después de la Conferencia de Bretton Woods de 1944, la finalización de la Segunda Guerra Mundial y la entronización del patrón oro, el dólar de Estados Unidos se convertiría en la única moneda de reserva. Este proceso se consolidaría el 15 de agosto de 1971 con la memorable alocución televisada del entonces presidente norteamericano Richard Nixon, quien le puso fin a la convertibilidad del dólar y al sistema monetario creado en Bretton Woods.
El dólar dominaría los mercados internacionales hasta la creación del euro el primero de enero de 1999, moneda oficial de los 16 países que conforman la Eurozona. Durante los últimos 10 años se ha observado un gradual cambio de tendencia en la que el dólar ha perdido terreno, año tras año. Según el FMI, en el período 1999-2008, la participación del dólar en las reservas externas se redujo de 70,9 a 64 por ciento; el euro pasó del 17,9 al 26,5 por ciento. El dólar siguió cayendo en el primer semestre del 2009, pues disminuyó su participación en las reservas internacionales a 62,8 por ciento, mientras que el euro subió a 27,5 por ciento.
Steven Englander, del Barclays Bank, antiguo investigador de la Reserva Federal de Nueva York, considera que el proceso de diversificación de monedas de reserva es más profundo, pues calcula que durante el segundo trimestre de este año, los bancos centrales disminuyeron sus inversiones en dólares del 63 por ciento, promedio observado en los últimos 10 años, al 37 por ciento. Englander sostiene que los bancos globales se han vuelto serios acerca de la diversificación del riesgo, ya que "nadie quiere que lo cojan ahora con demasiados dólares", con lo cual se acentúa la tendencia a la baja del dólar en los mercados mundiales. El índice dólar, que mide su valor respecto de las 6 principales monedas, se encuentra actualmente en el punto más bajo desde agosto del año pasado.
Históricamente, el Gobierno de Estados Unidos ha preferido no intervenir los mercados cambiarios. Ahora tiene incluso menos incentivos para hacerlo, dado que su economía registra un déficit presupuestal de 1,4 billones, equivalente al 10 por ciento del PIB; ostenta una deuda que supera los 11,9 billones de dólares, correspondiente al 85 por ciento del PIB; y arroja un déficit en cuenta corriente de 30,7 billones de dólares al cierre de septiembre 30.
A Estados Unidos le conviene tremendamente la debilidad del dólar, pero como afirma Simon Johnson, antiguo economista en jefe del FMI, "lo que pasa es que no lo pueden decir". La devaluación gradual del dólar estadounidense les alivia la carga de la deuda, encarece las importaciones, especialmente de petróleo, y vuelve a los exportadores más competitivos, razón de sobra para que continúe como va, imparable.
aespinosa@minagricultura.gov.co
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