La célebre frase ¡es la economía, estúpido! de James Carville, asesor demócrata del entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos en 1992, Bill Clinton, cae como anillo al dedo para poner en su justa dimensión el principal problema que agobia a las economías del mundo entero, incluida la nuestra: el empleo. Juan Somavia, director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), confirmó en el marco de la reunión del Fondo Monetario Internacional realizada el fin de semana en Estambul, que pese a la incipiente recuperación económica, el deterioro del mercado laboral continúa.
La OIT corroboró que el desempleo global podría situarse al final del año entre 219 y 241 millones de personas, el más alto de la historia. Este preocupante batallón de desempleados no incluye aquellos que realizan trabajos parciales ni los trabajadores informales que pululan en el mundo en desarrollo. Cada año, según la OIT, la población económicamente activa crece en 45 millones de personas, encarnada esencialmente por jóvenes y mujeres que pretenden entrar al mercado de trabajo.
El desempleo en Estados Unidos ascendió a 9,8 por ciento en agosto, dato que mantiene la tendencia negativa observada de manera consecutiva durante los últimos 21 meses. Si bien América Latina y el Caribe han capoteado mejor la peor crisis económica de nuestro tiempo, de acuerdo con el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la OIT de septiembre de 2009, prácticamente en todos estos países el desempleo aumentó en el primer semestre de este año, comparado con igual periodo del 2008.
La tasa de desempleo registrada en la región durante la primera mitad de este año alcanzó el 8,5 por ciento, frente al 7,7 por ciento observado en igual periodo del año anterior. Esta proyección es levemente menos pesimista que la verificada en el informe de comienzos de año, en razón a la imprevista caída en la tasa de participación en el mercado laboral latinoamericano, resultante del desinterés palpado entre las mujeres y los jóvenes, que ante la crisis económica, prefirieron marginarse de la oferta laboral, sin lo cual la tasa de desempleo regional se elevaría al 8,9 por ciento.
El mercado laboral colombiano sigue la tendencia mundial, pero difiere en varios aspectos de relevada importancia. Según el Dane, como resultado del interés manifiesto por jóvenes y mujeres de hacer parte integral de la vida económica nacional, la tasa de participación pasó de 58,8 por ciento en septiembre del 2008 a 59,9 por ciento en agosto del 2009. Este aumento en la oferta laboral no absorbida por las nuevas fuentes de empleo hasta agosto de este año, se tradujo en una tasa de desempleo de 11,7 por ciento, con lo cual el número de desocupados ascendió a 2'428.000.
Según el informe conjunto Cepal-OIT, Colombia presenta la cifra más alta de desocupados entre las mujeres (15,4 por ciento) y entre los jóvenes de 14 a 26 años (24,5 por ciento), lo cual evidencia su elevado grado de vulnerabilidad en la coyuntura actual, hacia donde también se deberían dirigir las fuerzas motrices de la economía para paliar este preocupante flagelo nacional.
aespinosa@minagricultura.gov.co
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